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En la última década se ha producido un gran avance tecnológico que permite investigar sobre nuestro interior, en concreto sobre el cerebro humano mediante técnicas de neuro-imagen. En un momento como el actual, de convulsiones sociales y economías maltrechas, puede ser útil pararse a reflexionar sobre el punto de partida de toda organización: el cerebro de todas y cada una de las personas que integran la sociedad. 

Al final la economía, las normas de convivencia, los procesos de interacción, etc., son  articulados desde nuestros cerebros, en procesos en los cuales intervienen aspectos racionales, una dosis de emociones (por efecto o en su ausencia) e instintos varios. La responsabilidad social es objeto de interés para un artículo publicado recientemente, y en el que junto a profesionales de la psicología, abordamos una aproximación al rol que puede tener el hecho de la responsabilidad, como acción de ser responsable y si tenemos medios en nuestro mecanismo neurológico. 

El artículo es accesible aquí

No realiza un estudio en profundidad, pero si presenta una serie de estudios y trabajos que posibilitarían la hipótesis de que en nuestro cerebro existen circuitos neuronales para ser y sentirnos responsables, en acto en el cual intervendrían áreas emocionales y racionales. Este tipo de conocimiento científico puede servir de sustento para el abordar la responsabilidad como una necesidad educativa, dado que tener la habilidad no implica desarrollar la competencia.

 

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