La Comisión Europea ha presentado una nueva Directiva, la 2011/65/UE, que prohíbe los metales pesados y otras sustancias químicas peligrosas en los aparatos eléctricos y electrónicos en una gama mucho más amplia de productos, con sus normas correspondientes.
La nueva legislación mejorará la seguridad de productos electrónicos tales como termostatos, dispositivos médicos y tableros de control e impedirá la liberación de sustancias peligrosas en el medio ambiente.
En concreto la nueva norma contempla los siguientes puntos:
Los Estados miembros disponen de 18 meses para incorporar las nuevas normas a su ordenamiento.
Por otra parte, los paneles fotovoltaicos están exentos de la nueva directiva para ayudar a la UE a alcanzar sus objetivos de eficiencia energética y de energía procedente de fuentes renovables.
La aplicación y el cumplimiento son aspectos importantes de las nuevas normas, que incluyen un mecanismo para facilitar a la Comisión controlar su cumplimiento.