Garantizar que toda la cadena de producción y abastecimiento de biocarburantes sea sostenible en la UE. Ese es el objetivo que ha llevado a adoptar las normas de sostenibilidad más exigentes del mundo.
La finalidad de estos criterios es evitar que zonas de gran biodiversidad y elevadas reservas de carbono sean reconvertidas en zonas de producción de materias primas destinadas a la fabricación de biocarburantes. En la práctica esto significa que los biocarburantes fabricados con el producto de cosechas cultivadas en territorios que anteriormente eran selvas o praderas, con su ecosistema propio, no pueden considerarse sostenibles.
Por otro lado, la emisión de gases de efecto invernadero debe ser, considerando toda la cadena de producción, al menos un 35% inferior a la de los combustibles fósiles. Este porcentaje se irá haciendo más estricto con el tiempo.
Los biocarburantes pueden ser una respuesta respetuosa con el medioambientepara sustituir a los combustibles fósiles. Para ello, la sostenibilidad de los biocarburantes debe demostrarse, bien a través de los Estados miembros, o de regímenes voluntarios aprobados por la Comisión Europea. Los regímenes reconocidos en la UE son buenos ejemplos de un sistema transparente y fiable para garantizar que se cumplen las normas.
Para recibir subvenciones estatales, o ser tenidos en cuenta a efectos de los objetivos nacionales obligatorios en materia de energías renovables, los biocarburantes consumidos en la UE, tanto si se producen localmente como si son importados, deben ajustarse a los criterios de sostenibilidad.a