En tiempos en los cuales se habla de economías emergentes, refiriendo al caso español se podría realizar una nueva denominación bajo el nombre de "Economía detergente". Bajo dicho nombre se pueden observar procesos que atañen al lavado de dinero en operaciones inmobiliarias, generando la construcción múltiples burbujas que a la par se vieron alimentadas por la entrada en el euro y el auge del turismo como segundo pilar económico (dependiente de la bonanza de otros países en gran medida).
Con la lavadora a pleno rendimiento, una economía que recibe detergente (entiéndase como financiación bien legal o ilegal) permite un desarrollo sin igual a nivel socio-económico, una mega-burbuja que mientras funciona permite un efecto de limpieza que se refleja en coches, barcos, clubes náuticos, golf, golfistas y golf@s. Lamentablemente, las economías detergentes funcionan con lavadoras de uso sencillo, por lo cual no se realiza una formación adecuada a la población para que evolucione el procedimiento completo de formarse para reciclar aguas, usar detergentes con menos burbujas o simplemente cambiar de modelo económico a tiempo.
El problema de las economías detergente, es cuando deja de entrar detergente, bien porque ya por mucho jabón que se le eche el agua está tan sucia que no limpia, o bien porque se acabó la blancura total y los colores ya no brillan. Se paralizan, algo huele mal y por muchas reparaciones que se hagan a la lavadora, no salen burbujas y hay que empezar a re-utilizar la ropa sin limpiar.
Con cierta ironía, acuñar el término "economías detergente" debe servir para una reflexión más global sobre los efectos que se pueden desencadenar en los desarrollos de países BRIC o los recientes CIVETS, en los cuales actualmente invertir puede ocasionar interesante dividendos y admite detergentes varios.
El rol de dichas economías puede ser de interés para re-fortalecer mediante la internacionalización de empresas, un modelo de transferencia de conocimientos, mejorando los resultados presentes hasta la fecha en nuestros lares donde queda un largo periplo hasta armonizar los desajustes de la fiesta de espuma que nos hemos dado, y de la cual hay que barrer y fregar el suelo antes de volver a abrir el chiringuito.