“Se constatan contradicciones entre las valoraciones que hacen las entidades que invierten en fondos de Inversión Socialmente Responsables (ISR) de sí mismas y las valoraciones hechas por entidades sociales y de denuncia o las agencias de rating social y medioambiental”, es una de las principales conclusiones del estudio de FETS-Financiación Ética y Solidaria en el que se realiza un análisis cualitativo de la situación actual de los fondos ISR comercializados en España, el país de Europa donde menos se invierte en este tipo de productos financieros.
Este estudio que explica los conceptos de ISR con un leguaje sencillo, subraya que la rentabilidad de la inversión socialmente responsable no es menor y el riesgo no es mayor que en la inversión convencional.
Según el informe los Fondos de Inversión Socialmente Responsables (ISR) no tienen un marco regulatorio exclusivo y comparten con los fondos de inversión tradicionales un entorno legal que regula sus responsabilidades, su funcionamiento, las relaciones con otras entidades y el tipo de inversiones que pueden realizar en cuanto al tipo de activos y a las cantidades que pueden invertir. En resumen, el tipo de activos en el que puede invertir cada fondo viene determinado por su vocación inversora.
Los enfoques utilizados para la inversión y selección de activos lo determina cada fondo. En función de los criterios excluyentes o positivos, las estrategias se denominan “core SRI” o“broad SRI”. La denominación de “Core” agrupa estrategias de exclusión (tres o más criterios) y análisis (o screening) positivo (por tanto, en esta categoría encajan los enfoques Best-in-Class y los fondos temáticos). la denominación “Broad SRI” agrupa las estrategias que contengan la exclusión de menos de tres criterios (o que éstos se limiten a aspectos éticos), la implicación activa en la gestión de las empresas a través de las juntas de accionistas (engagement) y la integración. El estudio destaca la gran variedad de metodologías y sistemas de gestión para la evaluación y seguimiento de las empresas en las que se ha invertido, sobre todo con la implementación de políticas de inversión basadas en enfoquesBest-in-Class. Concluye el informe en este punto, que los fondos ISR más sencillos excluyen sectores mientras que los más complejos pretenden identificar las mejores empresas (best-in-class).
El mercado de fondos ISR en España evoluciona muy lentamente y la inversión se da, casi exclusivamente, en el mercado institucional, señala el estudio. Sin embargo, cada vez son más los fondos de pensiones que integran aspectos de la ISR en la gestión de sus carteras. Además, este tipo de estrategias han empezado a aumentar su sofisticación. Si en los comienzos primaban las estrategias de exclusión (que aún representan el 50% en España), en la actualidad cada vez hay más entidades que adoptan estrategias complejas como la integración y la “best in-class”.
El estudio señala que el avance es positivo, pero que se han detectado importantes contradicciones entre lo que proclaman las empresas que mayor inversión reciben por parte de los fondos ISR y lo que denuncian otras entidades. A este respecto el informe extrae dos conclusiones: existen diferentes concepciones sobre lo que es “ser socialmente responsable” y, por otro lado, resulta complejo evaluar las distintas dimensiones de una empresa.
Asimismo, el estudio profundiza en la relación de estos fondos con la economía social con quien comparte paralelismos: ambos trascienden la dimensión puramente económica y abarcan la social y medioambiental. Sin embargo, la economía social no está recibiendo inversiones de los fondos ISR. A pesar de que el entorno legal permite que se pueda invertir hasta un 10% en activos no cotizados en mercados de valores, como suele ser el caso de las empresas que forman parte de la economía social, esta oportunidad no se está aprovechando.