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Este mes de junio ha sido Expomanagement. Llevo asistiendo unos cuantos años ya. Son dos días intensos donde, en el auditorio, de pago, o en las salas del Palacio de Congresos, gratis, autores, conferenciantes, gurús, directores de RRHH, directores de Comunicación, consultores, trasladan a los asistentes las bondades de los sistemas más modernos (o no tan modernos), que consisten en tratar bien al personal, y como reportan todo tipo de beneficios tangibles e intangibles a la empresa. Bueno, aquí en la RSC nos suena esta historia ¿no?

   Este año, éxito rotundo de asistencia, todos los años va mucha gente, la verdad. Pero a mí ya no me engañan. La mayoría de ellos, yo lo sé, los visten bien, los traen en autobús blindado, los bajan en la puerta y no les dejan hablar con nadie. Tienen orden de deambular por allí, de dos en dos, hacer que hablan del tema entre ellos, y parecer interesados. Luego, cuando acaba el día, los meten en el autobús de vuelta y los abandonan en mitad del desierto. No se vuelve a saber de ellos hasta el próximo expomanagement…

   Digo esto porque la realidad, salvo contadas, honrosas, benditas y maravillosas excepciones, que las hay, el de RRHH rellena nóminas y apunta vacaciones. Unas veces porque los que mandan no le dejan hacer otra cosa, y otras veces porque el hombre no da mucho más de sí.

   Digo esto porque se ve a muchas empresas que ascienden a los pelotas, o a las sobrinas, con el problema de que muchas veces no valen ni para pegar sellos, y que para colmo, debido a sus complejos e inseguridades, son prepotentes e insoportables. Y luego hablan de liderazgo.

   Digo esto porque la realidad es que en muchas empresas se mira mal a la de reducción de jornada, y son las primeras con las que se negocia si el negocio anda flojo, y son las últimas, por supuesto, en merecer ningún ascenso. Y luego se les llena la boca hablando de conciliación.

   Digo esto porque la comunicación interna por excelencia en este país sigue siendo radio macuto y pasillo fm. Y hablan de compromiso.

Digo esto porque hay empresas que en los años buenos no han subido ni el IPC si alguna rendija del convenio se lo ha permitido (si hay convenio). Ahora con la crisis, ya puedes dar gracias de recibir tu sueldo de hace 5 años por trabajar el doble. Y hablan de más compromiso.

   Digo esto porque las empresas, por lo general, se siguen sin gastar un duro en formación, y menos con la crisis, claro. “¿Y si los formo y se van?” Dice uno. “¿Y si no los formas y se quedan?” Contesta el líder. Y hablan de talento.

   Digo esto porque sigue habiendo un montón de jefes que solo saben escupir órdenes y aplicar artículo 33, por supuesto sumado a no responsabilizarse de sus actos y a no defender a sus subordinados si llega el momento. La empresa se lo consiente, y habla de management.

   Digo esto porque me da en la nariz que los procesos de selección siguen siendo iguales. Ah, ¿qué no? Perdón. Yo es que se lo he preguntado a un minusválido, a una madre con 2 hijos, a un amigo de 55 años… Me lo han contado mal, no se han enterado… No saben lo que es gestión de la diversidad…

   Y yo no entiendo como habiendo tanto libro, tanta charla, tanto gurú, tanto expomanagement, tanta consultora, y tanto RSC, y tanta gente va y lo escucha, como luego en las empresas no vales nada por muy bueno que seas si tienes enfrente a “una sobrina de”, y cada vez las personas son más infelices en su puesto de trabajo.

   La respuesta la tengo clara, a esas charlas va gente como yo, que no manda ni en su casa, y gente que luego abandonan en mitad del desierto y la sacan solo para el próximo expomanagement, a hacer bulto.

   Y claro que hay excepciones, pero hay más sobrinas que excepciones.

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