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Una mirada desde La Argentina- Cuando repaso el material que circula en nuestro medio respecto a la discriminación y el esfuerzo por la inclusión de grupos minoritarios, aparece siempre lo que conocemos y  por lo que genuinamente  luchamos: minorías étnicas, religiosas, sexuales, con discapacidades varias.

 

Pero poco o nada encuentro respecto a acciones  referidas a personas que cumplieron con su condena por delitos cometidos y que  se “reintegran” a la sociedad.


Tenemos logos y señalética para todos, pero no conozco logos que identifiquen la inserción de ex convictos, ni siquiera habría que ser especialmente creativos...

¿Qué hacemos las empresas responsables para evitar esta segunda condena a la que generalmente son sometidos?

¿Qué orientación les daremos los que trabajamos en RRHH a aquellos que  cuando nos muestren su Curriculum Vitae para aconsejarlos, nos pregunten como llenan los tres, cinco, siete años en los que no aparece el nombre de ninguna empresa?

Si no es por la ayuda de algún familiar, o por una posibilidad de armar algo  por cuenta  propia, las posibilidades, al menos en este lado del mundo, son un poco complejas y creo que les estamos abriendo las puertas de un nuevo infierno.

Y si logramos que finalmente ingresen a nuestras Organizaciones, ¿cómo reaccionará la solidaridad de los compañeros? ¿Hacia que lado mirarán cuando desaparezca un lápiz, una pluma o un ratón?

Tal vez desde el primer mundo puedan  hacernos alguna buena sugerencia…

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Opinión

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