En el caso de España, mi generación ha vivido un gran triunfo de la sociedad hacia el sistema, fue sobre el año 2000 coincidiendo con la reforma que obligaba a clubs de futbol a capitalizarse. El Celta de Vigo y el Sevilla se veían condenados a bajar a segunda división, entonces ocurrió el milagro de gente saliendo a manifestarse las calles, reclamando el derecho de su sentir, luchando contra la injusticia, olvidándose algunos de si había trabajo o si no, el club estaba por encima de todo. Ese año la liga tuvo 22 equipo, mientras otra noticia sobre algo llamado stock options y un ex-directivo de telefónica alertaba sobre algunas situaciones anómalas tras las privatizaciones.
Pararse e implicarse, no tienen porqué ser lo mismo pero cuando algo va mal toca parar, reflexionar y decidir si implicar tiempo y esfuerzo en cambiarlo. Tal vez no sea necesario irnos todos a las plazas principales con zapatos en las manos exigiendo que alguien explique qué ocurre, oeri si pararse a pensar que toda persona tiene algo que ver con la situación actual, y fomentar redes en donde implicarse en este diálogo responsable a diario.