Pasar a la ancha significa también que la empresa debe aprender a relacionarse con el mundo que le rodea de forma diferente no sólo considerando a sus stakeholders tradicionales (clientes, empleados y accionistas) sino incorporando en la toma de decisiones a todos aquellos que, de alguna forma, interactúan con la empresa, ya sea de manera positiva o negativa. Para ello debe saber que el conflicto es consustancial e ineludible en todas las relaciones y que sigue allí, haciéndose más grande, cuando cerramos los ojos. Debemos aprender en la cultura empresarial que el conflicto (sin violencia) es positivo porque permite aprender, avanzar, transformarse en algo mejor, construir otro tipo de relaciones más sostenibles y vencer la resistencia al cambio que a menudo atenaza a la empresa en posiciones que, a la larga, no le favorecen.
Pasar a la banda ancha significa, finalmente, no sólo ser más transparente en lo que a las políticas de RSE se refiere sino también establecer mecanismos participativos que mejoren la doble dirección de las relaciones de la empresa con sus interlocutores como se da en el contexto de las redes sociales. Queda todavía mucho recorrido en este ámbito pero hay empresas que ya empiezan a desarrollar prácticas en este sentido.
Maria Prandi