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Nos guste o no nos guste, lo miremos por donde lo miremos, la primera responsabilidad de una empresa es ganar dinero. Es más, la empresa debe ganar dinero y no debe sentirse culpable ni pedir perdón por ello. Supongo que ambas afirmaciones no son muy populares, pero es lo que hay.

 

Pepe Cuesta

Pepe cuestaNos guste o no nos guste, lo miremos por donde lo miremos, la primera responsabilidad de una empresa es ganar dinero. Es más, la empresa debe ganar dinero y no debe sentirse culpable ni pedir perdón por ello. Supongo que ambas afirmaciones no son muy populares, pero es lo que hay.

 

¿Algún lector ha madrugado y ha salido a la calle pensando a ver cuánto dinero va a perder hoy? Señores, ni uno. Salvo que me encuentre comentario de Paris Hilton, ya me pueden decir misa. Ni-u-no.

Y es que en mi humilde opinión, la RSC NO habla de no ganar dinero. Habla de COMO. Habla de que el fin de ganar dinero no justifica los medios, aunque estos medios no sean punibles por la ley. Habla de que teniendo en cuenta a las personas, a lo mejor, se gana más, o mejor. Habla de que se puede buscar un beneficio común sin renunciar a la naturaleza propia de la empresa. Si la RSC implica que la empresa debe renunciar a esta naturaleza y al legítimo beneficio económico, avisarme, que me desapunto.

 

Vamos a tratar de maravilla a los clientes, vamos a vender con pérdida si es necesario, pero sobre todo, que estén a gusto. Y vamos a fomentar el buen rollito entre el personal. Mercedes para todos, sueldos estupendos, 50 días de vacaciones y 16 pagas, barra libre. ¿Qué responsabilidad puede haber en una empresa que tiene que cerrar y dejar a sus clientes tirados, despedir a sus empleados, terminar debiendo a los proveedores, etc? Por supuesto, lo opuesto tampoco vale, y también termina en fracaso. Como todo, es cuestión de EQUILIBRIO.

 

Y ahora, vamos a intentar ponernos en el pellejo de un empresario. Me parece injusto que no se tenga en cuenta que el pequeño y mediano empresario, si la cosa sale mal, no recibe indemnización ni paro. Si la cosa sale mal, puede perderlo todo, y no todos tienen varias casas, cuentas en Suiza y yate en la Costa Azul. No está nada mal el riesgo, ¿verdad? ¿Hablamos de repartir? Pues bien, todos los empresarios tenemos un socio obligado fantástico. Hacienda. Cuando la cosa va bien, un tercio para ti. Y me parece bien, es una forma de distribuir riqueza, aunque me pone malo en muchas ocasiones como se administra esta riqueza dónde está ese tercio de los beneficios de los pequeños y medianos empresarios. Pero el año que las cosas no van bien, este socio no aparece para asumir ese tercio de pérdida, lógico. Ni tan siquiera para dar ánimos.

 

Y claro que hay gente que monta organizaciones para llevarse todo lo que pueda a costa de quien sea, pero esos, no son empresarios, son otra cosa, y a esos, dudo que les interese nada de lo que aparezca en esta publicación.

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