“¿Qué era otra vez eso a lo que te dedicas?“ Esto es lo que mis amigos y mi familia me preguntan a menudo cuando quieren saber qué es esa extraña mezcla de verde, negocios y “haz el bien” en la que ellos piensan que estoy metido. Actualmente ése es precisamente uno de los mayores retos de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE): Necesitamos explicar su significado y sus beneficios a la gente corriente. Ya lo decía Juan José Almagro en uno de sus últimos artículos: hablar el lenguaje de la calle es una de las asignaturas pendientes de la RSE.
Juan Villamayor
“¿Qué era otra vez eso a lo que te dedicas?“ Esto es lo que mis amigos y mi familia me preguntan a menudo cuando quieren saber qué es esa extraña mezcla de verde, negocios y “haz el bien” en la que ellos piensan que estoy metido. Actualmente ése es precisamente uno de los mayores retos de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE): Necesitamos explicar su significado y sus beneficios a la gente corriente. Ya lo decía Juan José Almagro en uno de sus últimos artículos: hablar el lenguaje de la calle es una de las asignaturas pendientes de la RSE.
El traducir la RSE a un lenguaje normal es crucial para hacerla popular. Si queremos que la RSE se convierta en algo aceptado generalmente, tenemos que presentarla con palabras sencillas y comprensibles. A menudo parece que hablamos un lenguaje críptico y demasiado profesional, como el lenguaje de los médicos.
He pensado que sería interesante escribir un artículo con ejemplos para transmitir la idea de la RSE. Utilizaré ejemplos de PYMES, que probablemente son más fáciles de entender para el público en general:
- Si usted cuida de que sus empleados puedan conciliar su vida profesional y su vida personal, está siendo socialmente responsable. Sus trabajadores estarán más contentos y terminarán sintiendo un compromiso más firme con la empresa. Supongamos que usted tiene un taller mecánico con empleados cualificados. Desde luego, usted les paga un salario justo y cumple todos los requisitos legales pero, al fin y al cabo, eso es la ley. Usted será un empresario socialmente responsable si, además de todo eso, les da la oportunidad de mejorar su cualificación. Esto no sólo mejorará sus servicios sino que hará que sus empleados sean más productivos y de identifiquen con la empresa.
Todas estas actividades pueden convertirse en mayores beneficios si las empresas saben comunicar sus esfuerzos y convertirlos en una ventaja competitiva. Además, nuestro trabajo como profesionales de la RSE será en vano si no traducimos nuestras ideas y propuestas a un lenguaje que todo el mundo pueda comprender, presentando los beneficios de la RSE de manera simple y clara.
Juan Villamayor