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Ya hemos superado esa fase en la que pensábamos que la Responsabilidad Social era cosa de grandes empresas y se ha superado por dos razones principales, a mi entender:

 

  • - la realidad del tejido empresarial a nivel nacional y europeo que nos dice que el 90% de las empresas son pyme 
  • - el mal uso del concepto por parte de algunas grandes empresas que se han limitado a adoptar la Responsabilidad Social como parte de su plan de venta o simplemente como quien sigue una “moda”

Montse Cusachs

montse cusachsYa hemos superado esa fase en la que pensábamos que la Responsabilidad Social era cosa de grandes empresas y se ha superado por dos razones principales, a mi entender:

 

  • la realidad del tejido empresarial a nivel nacional y europeo que nos dice que el 90% de las empresas son pyme (http://www.eae.es/es/notas-de-prensa.html )
  • el mal uso del concepto por parte de algunas grandes empresas que se han limitado a adoptar la Responsabilidad Social como mo parte de su plan de venta o simplemente como quien sigue una “moda”

 

Dado que la mayoría de empresas son pequeñas y micro, el cambio que se dé en cada una – por pequeño que sea – son pasos hacia un cambio mucho mayor.

 

En el ámbito de la gestión de las personas, trabajar con empresas tan pequeñas supone algunas dificultades que quisiera enumerar:

 

  • las personas que han creado la empresa no suelen tener formación o información de cómo gestionar los recursos humanos, La  grandeza de lo pequeñoaunque se trate de dos personas solamente
  • algunas de las personas que están al frente de las empresas no suelen dar la importancia que tiene la gestión del personal
  • es necesario un nivel de imaginación enorme para encontrar acciones que se adapten a estas empresas tan pequeñas
  • no hay suficientes herramientas para poder hacer un diagnóstico tanto general como de algún aspecto concreto y partir de algún mapa para poder proponer acciones de mejora adaptadas a cada realidad

 

Pero debemos de tener en cuenta que los logros, que son muy lentos y pequeños pero no por eso menos importantes, son grandes pasos para ese cambio de mentalidad, de concepción, en la gestión de las empresas sostenibles y responsables.

 

La legislación no las obliga. Hecho que hace más valioso su avance e implicación en este terreno.

 

Cuando empecé a trabajar en este tema, en el año 2004, les decía a las personas que me escuchaban con cierta incredulidad que en eso de la Responsabilidad Social se acabaría entrando por convencimiento o por imperativo.

 

No pienso tanto en la legislación sino en la fuerza y las condiciones que las mismas empresas del territorio van exigiendo.

 

Quienes trabajan de una determinada manera buscan complicidades con empresas que tengan la misma óptica para hacer negocios, ésta es la fuerza que nos lleva al cambio.

 

Así que, a estas alturas, ya no es necesario demostrar que no se trata de una moda sino que se trata de concebir la empresa de otra manera, de cambiar la forma de gestionar a las personas que la constituyen que, al fin y al cabo, son su bien más preciado.

 

No se trata de discutir que una empresa se constituye para generar riqueza sino de analizar cómo se genera ésta, los medios ya no justifican el fin.

 

Lo que me hace ser optimista es constatar que siempre ha habido personas que creen que los cambios son posibles y que trabajan en esta línea, cambios lentos cuando hablamos de actitudes pero su lentitud no puede frenar la acción.

 

Sólo queda una gran asignatura pendiente y es dar la información suficiente y contrastada para las personas consumidoras, en ellas está una fuerza enorme para decidir a qué empresas compran y a cuáles no.

 

Saber gestionar adecuadamente esta fuerza es un tema aún pendiente de afrontar.


Montse Cusachs

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