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La mayor parte de los Estados miembros cumple ya sus compromisos de reducción de emisiones para 2020-2029, según la última evaluación de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Sin embargo, el amoníaco, vinculado sobre todo a la actividad agraria, continúa siendo el principal escollo, mientras la agencia actualiza también su clasificación de calidad del aire en ciudades europeas.
La UE reduce emisiones, pero aún no llega a las metas de 2030

La Unión Europea mantiene una tendencia de mejora en la reducción de los principales contaminantes atmosféricos, aunque no todos los frentes avanzan al mismo ritmo. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha constatado en su último balance de seguimiento que la mayoría de los países comunitarios van por buen camino para cumplir los objetivos nacionales de reducción de emisiones fijados para el periodo 2020-2029, pero advierte de que el recorte del amoníaco (NH3) sigue siendo una asignatura pendiente.

Según informa la AEMA, en 2024 21 Estados miembros lograron cumplir sus compromisos de reducción para los cinco contaminantes principales contemplados en la Directiva europea sobre compromisos nacionales de reducción de emisiones. Se trata del amoníaco, los compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM), los óxidos de nitrógeno (NOx), las partículas finas PM2,5 y el dióxido de azufre (SO2). En cambio, seis países no alcanzaron los objetivos en al menos uno de esos contaminantes.

El amoníaco, el punto débil de la hoja de ruta europea

El principal foco de preocupación vuelve a situarse en el amoníaco, un contaminante asociado de forma predominante al sector agrario. La evaluación de la agencia europea concluye que cuatro Estados miembros aún deben recortar más sus emisiones para poder ajustarse a los compromisos vigentes de 2020-2029.

La AEMA subraya que este contaminante sigue siendo el reto más persistente para la política europea de aire limpio. Frente a ello, el mayor avance se ha producido en el dióxido de azufre, ya que 25 Estados miembros han alcanzado incluso los objetivos más exigentes previstos para 2030.

Pese a la evolución positiva general, Bruselas aún tiene deberes por delante. La agencia advierte de que cumplir las metas de 2030 y de los años posteriores exigirá un esfuerzo considerable en la mayoría de los países, especialmente en lo relativo al amoníaco, los óxidos de nitrógeno y las partículas finas, tres contaminantes con un fuerte impacto tanto en la salud como en los ecosistemas.

Las emisiones europeas siguen bajando desde 2005

Junto a esta evaluación, la AEMA ha publicado también el inventario anual de emisiones de la Unión Europea 1990-2024, elaborado en el marco del Convenio sobre la Contaminación Atmosférica Transfronteriza a Larga Distancia de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE).

Ese informe revisa la evolución de los mismos cinco contaminantes principales, aunque incorpora además otros como metales pesados, carbono negro y contaminantes orgánicos persistentes. El balance vuelve a confirmar una tendencia descendente continuada de las emisiones en la UE: en 2024, las emisiones declaradas de todos los contaminantes analizados fueron inferiores a las registradas en 2005.

Dentro de esa evolución, el mayor descenso corresponde de nuevo al dióxido de azufre, seguido de los óxidos de nitrógeno. El inventario acompaña a la notificación oficial de emisiones remitida por la UE al convenio de la UNECE y detalla tanto la metodología de cálculo como los sectores y países que más influyen en el volumen total de emisiones comunitarias.

Las ciudades nórdicas lideran el aire más limpio en Europa

La actualización de la AEMA incluye además una nueva edición del visor europeo de calidad del aire en ciudades, una herramienta interactiva que compara la exposición de la población urbana a la contaminación atmosférica a largo plazo.

En esta clasificación, las ciudades nórdicas vuelven a situarse entre las más limpias de Europa. La agencia destaca también la mejora de varias urbes del sur y del este del continente con respecto a la última actualización. Entre ellas figura Zaragoza, junto a Catanzaro (Italia), Valongo (Portugal) y Rijeka (Croacia).

La clasificación se construye a partir del riesgo de mortalidad asociado a la exposición prolongada a tres contaminantes clave: partículas finas PM2,5, dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono troposférico (O3), tomando como referencia los dos últimos años naturales.

La AEMA recuerda que su visor se centra en la calidad del aire a largo plazo porque es precisamente esa exposición sostenida la que provoca los efectos más graves sobre la salud. La herramienta, que se actualiza una vez al año, incorpora además en esta edición la posibilidad de consultar tendencias de calidad del aire por ciudad o por grupos de ciudades de la UE.

Un marco legal para proteger salud y ecosistemas

La obligación de reducir emisiones en la UE se articula a través de la Directiva sobre compromisos nacionales de reducción de emisiones, que exige a los Estados miembros limitar los cinco contaminantes principales con el objetivo de proteger tanto la salud humana como el medio ambiente.

Estos contaminantes forman parte también del ámbito del Protocolo de Gotemburgo del Convenio de la UNECE sobre contaminación atmosférica transfronteriza, un instrumento internacional que la normativa europea incorpora al derecho comunitario.

La evaluación publicada ahora por la AEMA se basa en los datos más recientes de inventarios de emisiones correspondientes a 2024, remitidos por los Estados miembros en 2026 tanto en el marco de la directiva europea como del convenio internacional.

 
 
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