La recuperación de la crisis es más lenta en los colectivos vulnerables, cerca de 80.000 personas de este colectivo se benefician en España de la inserción laboral que sustentan fundaciones y entidades sociales cada año. Según las cifras por entidad, la Fundación “La Caixa” lidera en el estudio de Acces Social al representar el 42% de la inserción laboral de personas vulnerables en 2017, en colaboración con 372 entidades. La segunda entidad que destaca es la Cruz Roja Española que logró la incorporación de 20.948 personas en el mismo año. En el tercer y cuarto puesto se encuentran Fundación ONCE y Fundación Adecco, con 8.475 y 6.191 empleos respectivamente.
Las acciones llevadas a cabo por estas entidades están teniendo un gran impacto en la evolución de la tasa de desempleo de estos últimos años. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) evidencian la disminución de esta tasa de desempleo de manera global pasando de ser del 24,6% en 2014 al 17,36% en 2017. Es un decrecimiento que indica la paulatina recuperación de la crisis pero que no logra paliar por completo la situación de muchas personas en situación vulnerable.
Accenture y Fedea realizaron un informe sobre el Estudio de la Población Especialmente Vulnerable ante el empleo en España, los resultdos fueron que en 2017 había 4 millones de personas en situación de especial vulnerabilidad ante el empleo. Al tratar los datos, se estima que 9 de cada 10 personas en riesgo de exclusión laboral estaban en situación de desempleo o en una situación de empleo precario muy próximo al desempleo en nuestro país.
También se puso el foco en la especial afectación que sufren las mujeres, ya que son el 57,8% de las personas en situación de vulnerabilidad. En cuanto a los grupos de edad más afectados por el desempleo serían los que se encuentran entre los 45 y 54 años; y entre los 35 a 44 años, con un 26,2% y un 24,6% de incidencia, respectivamente. Otro colectivo que se tuvo en cuenta fue el de las personas con discapacidad, un claro ejemplo de la brecha en materia de empleo puesto que la tasa de paro de este colectivo superó en más de nueve puntos a la de la población sin discapacidad, un 26,2% frente a 17,1% en 2017. Desde 2014 la tendencia general del desempleo ha ido a la baja pero la brecha laboral entre personas con discapacidad y sin discapacidad se ha ampliado.
“La recuperación de la crisis debería haber ido en paralelo a un crecimiento de la integración laboral de vulnerables, cosa que no ha sucedido. Ello ha provocado que la tasa de desempleo del colectivo más vulnerable no haya decrecido al ritmo deseado. En este contexto, se hace necesario reducir el desempleo entre los vulnerables mediante políticas que apoyen y complementen el trabajo que se desempeñan entidades y fundaciones sociales”, asegura Julio Calvo, el socio director de Acces Social.