Compartimos muchas cosas con nuestros familiares y parejas. Mientras compartimos momentos de ocio o vida cotidiana, intercambiamos información personal, datos sensibles y contenidos íntimos. Lo hacemos cara a cara y desde la distancia. De hecho, gran parte de la gestión y mantenimiento de nuestras relaciones íntimas la realizamos utilizando nuestros móviles a través de plataformas de redes sociales y aplicaciones para chatear.