En un momento histórico marcado por la pérdida acelerada de biodiversidad, el rewilding emerge como una estrategia innovadora para restaurar ecosistemas y fortalecer la resiliencia de la naturaleza frente al cambio climático. Este concepto, que en español se traduce como "resilvestración" o "renaturalización", busca devolver a la naturaleza su capacidad de autorregulación mediante la reintroducción de especies clave y la reducción de intervenciones humanas.