El desarrollo económico y tecnológico contemporáneo han redefinido profundamente las dinámicas productivas, los mercados y las relaciones sociales. Mientras la digitalización, la inteligencia artificial (IA), la sofisticación financiera y la transición ecológica han generado importantes mejoras en términos de eficiencia y bienestar material, estos avances también han introducido dilemas éticos de creciente complejidad, que afectan tanto a la toma de decisiones empresariales como a la gobernanza institucional.