Según informa el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), junto con Bloomberg Philanthropies, una nueva iniciativa busca que gobiernos y empresas respondan al menos al 80% de las grandes fugas de metano detectadas por satélite antes de 2030, con el objetivo de acelerar una de las medidas más eficaces y rentables para frenar el calentamiento global.