Casi 900 millones de personas en el mundo viven en pobreza extrema y expuestas al mismo tiempo a riesgos climáticos como olas de calor, contaminación, inundaciones o sequías. Según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la emergencia climática está transformando la pobreza en una crisis de derechos humanos que exige respuestas urgentes e integrales.