Fundó Aymy, el orfanato escuela en el sur de Haití con solo 23 años. En estos 8 años, ha conseguido convertir una intención en un propósito vital que ha cambiado la vida de, no sólo los niños, sino de toda la comunidad. En esta entrevista nos habla de la importancia de la perseverancia y la valentía para salir de la zona de confort y generar impacto en la sociedad.