El nuevo informe de la FAO y la OCDE prevé un aumento del consumo de alimentos de origen animal en países de ingresos medios, pero advierte que será imprescindible mejorar la productividad agrícola para reducir tanto la subalimentación como las emisiones de gases de efecto invernadero. Las proyecciones apuntan a una transformación clave en los sistemas alimentarios globales en la próxima década.