La exposición a la contaminación atmosférica, acústica y química está vinculada a un mayor riesgo de depresión, ansiedad y otros trastornos, según un informe publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA). El organismo advierte de que avanzar en los objetivos del Plan de Acción de Contaminación Cero de la UE podría mejorar el bienestar psicológico de millones de personas.