
Es evidente que en un mundo como el actual, donde los desafíos ambientales se intensifican y la crisis ecológica se convierte en una preocupación global ineludible, el arte se alza como un aliado poderoso y necesario para sensibilizar, educar y movilizar a la sociedad hacia un futuro más sostenible.

La energía eólica es uno de los pilares decisivos de la transformación energética española. Sin embargo, aún no contamos en España con parques eólicos marinos. Su desarrollo supone algunos retos técnicos y económicos que yacen en una frontera tecnológica donde convergen innovación, una regulación avanzada y desafíos técnicos de cierta complejidad.

La sostenibilidad debe ser vista como un motor estratégico que impulsa el crecimiento de la empresa, y no solo como un conjunto de prácticas a seguir por responsabilidad social. Incorporar la sostenibilidad en el modelo de negocio no es una tarea aislada, sino una acción integral que debe afectar todas las áreas de la organización, desde la estrategia hasta la operativa diaria.

La Plataforma del Tercer Sector reclama la reforma urgente de la Ley de Desindexación de la Economía Española por su grave impacto en la sostenibilidad de las entidades sociales. La actual normativa impide la revisión de precios en los contratos de servicios y conciertos sociales, lo que está comprometiendo la sostenibilidad de muchas organizaciones que gestionan, en colaboración con las administraciones, servicios públicos esenciales.

Los tsunamis, un fenómeno natural desencadenados por la dinámica de las placas tectónicas, son un recordatorio periódico de la fuerza implacable de nuestro planeta, pero también de la responsabilidad colectiva que tenemos para proteger vidas y propiedades frente a estos eventos.

Dos grandes expertos españoles en liderazgo, J.C. Cubeiro y J. Guibelalde, me han propuesto debatir acerca de la ética a su respecto. Desde luego no se puede escoger tema más oportuno, dadas las circunstancias nacionales y foráneas. Sin poder evitarlo, se han desencadenado en mí algunas reflexiones.

Echar la vista cien años atrás para analizar el impacto de la actividad humana y del cambio climático sobre el mar Mediterráneo es un ejercicio fundamental, aunque doloroso. En el último siglo, este ecosistema no solo ha sufrido la degradación de sus aguas y sus costas –es el mar más contaminado del planeta–, sino la pérdida de una parte importante de su biodiversidad, afrontando una crisis sin precedentes que afecta a especies endémicas como la posidonia, esencial para la vida marina.

La boya de sa Dragonera (Mallorca) registró en junio temperaturas por encima de los 29,8 °C, una cifra sin precedentes en esa época del año. Y aún faltaban semanas para el pico del verano. El mar Mediterráneo se calienta entre 1,5 y 2 veces más rápido que la media de los océanos del planeta, y lo que en otro tiempo fue un mar templado, hoy comienza a parecerse a una bañera termal. El problema no es solo una sensación desagradable al nadar. El problema está bajo la superficie, donde se libra una batalla invisible. Y la estamos perdiendo.

El significado de sostenibilidad en el entorno empresarial ha evolucionado hacia un concepto más amplio que abarca no solo el cuidado del medioambiente, sino también el compromiso con la igualdad, la transparencia y el bienestar colectivo. Las empresas, al estar formadas por personas, generan impactos que se extienden más allá de sus equipos, alcanzando proveedores, clientes y comunidades.

En uno de sus más provocadores diálogos, Platón plantea una pregunta que sigue siendo incómoda dos mil quinientos años después: ¿Qué es peor, cometer una injusticia o sufrirla? En diálogo con Gorgias, Sócrates sostiene con firmeza que es peor cometerla, ya que daña el alma del injusto.