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El final de año y la llegada de uno nuevo suele ser un buen momento para proponer y proponernos metas alcanzables surgidas desde la reflexión como fruto de las frustraciones, los deseos, las buenas intenciones o los sueños acumulados
¿Madurez o salvas de fogueo en la Responsabilidad Social Corporativa?

Efectivamente, esta realidad se impone pero pocas veces se cumplen nuestros deseos si no tenemos los medios y la voluntad necesaria para materializarlo.

La RSC, tan viva, tan de moda, tan interesante para tanta gente, ha adquirido una difusión extraordinaria en las empresas, en los gobiernos, en las organizaciones no gubernamentales (ONG), en las universidades, en los círculos sociales, escuelas de negocios y medios de comunicación, ejemplo palpable es este periódico en el que inserto este artículo. Sin embargo, es obligada la siguiente pregunta: ¿tenemos los medios y la voluntad necesaria para conseguir resultados cuantificables?

Permítanme que haga referencia al último artículo que, bajo el nombre de Derechos Humanos Universales para la RSC, escribí y fue publicado en este diario. Proponía agrupar esfuerzos y conocimientos para concretar una idea común de todos y para todos. No tuvo la respuesta que habría deseado aunque fue muy leído y circuló bien en las redes sociales. 

Mi opinión, como no podía ser de otra manera, personal, es que existen demasiadas organizaciones interesadas en la RSC: Observatorios para la RSC, Pacto Mundial, Comisión de la RSC en la CEOE, fundaciones, organizaciones empresariales y gubernamentales, empresas, medios de comunicación… que realizan su trabajo en este campo. Su aportación ha sido fundamental para la concienciación, la formación y el desarrollo de esta materia, aunque haya sido de manera individualizada y con criterios particulares, sin seguir sistemas homologados, pero siempre teniendo objetivos que cumplir.

 Estos objetivos a cumplir han estado sometidos a intereses concretos dependiendo de la organización que lo promoviera, intereses políticos, intereses económicos, protagonismo personal, marketing social, ocurrencia propagandística o cualquier otra consideración aunque siempre estuviera  presente una necesidad, cada día más vital, de regular las actividades empresariales. 

La actividad empresarial fundamental para el desarrollo social y económico está integrada en organizaciones empresariales (empresas, corporaciones) que no dejan de ser organizaciones con ánimo de lucro, constituidas por personas con características concretas, inmersas en una sociedad cada día más mediatizada económicamente y obligadas a competir. Esto hace que seamos cada día más individualistas y cada vez más efímeros en nuestras ideas en función del interés económico del momento.

Sin duda esto requeriría hacer un estudio intenso sobre la naturaleza humana, conocer cuáles son los valores, las motivaciones, los mecanismos de control y, en general, los comportamientos del individuo. Los responsables de RRHH en cada empresa seguramente ya realizan este estudio para optimizar el rendimiento de cada trabajador y conseguir su mejor adaptación a la organización. No se trata de proponer ahora en este artículo un estudio de la naturaleza humana, aunque hay estudios de gran nivel para tenerlos en consideración, por ejemplo el Tratado sobre la Naturaleza Humana del escocés David Hume.

Soy consciente de la  sociedad que nos envuelve, preocupada por el éxito individual inmediato, de lo efímeras que son nuestras ideas, de la importancia que tiene la novedad, de la falta de profundidad en nuestro raciocinio cotidiano.  Por todo ello, propondría retroceder a los valores tradicionales, a los clásicos, y profundizar en nuestro comportamiento para encontrar así las mejores soluciones para alcanzar una vida más ajustada a nuestras necesidades.

No sé si retrotraerme a Aristóteles para profundizar en nuestro comportamiento es lo más apropiado pero, por ser el filósofo que abarca conceptualmente gran parte de la realidad y por haber contribuido de manera especial en el desarrollo de la ciencia estos últimos dos mil años, merece la pena retomar su lógica y preocuparnos por la verdad. Ésta nos llevará como a él a encontrar la universalidad de nuestras propuestas para alcanzar la mejor vida posible.

Basándome en la universalidad de las propuestas y sabiendo, como decía otro gran filósofo Schopenhauer, que el causante de todos los males es el deseo sexual, el egoísmo y la codicia permanente, les propongo una vez más que todos los organismos, instituciones y personas interesadas en la RSC seamos capaces de aunar esfuerzos para proponer un marco universal.

Reitero, como ya hice en el artículo anteriormente citado, que el Diario Responsable puede ser la vía que aglutine todas las sensibilidades, proporcione el espacio y el tiempo adecuados y orqueste y dirija el esfuerzo común para encontrar el marco universal necesario de donde partan las actuaciones futuras en mejora de la RSC, de la empresa y de la sociedad en su conjunto.

Si conseguimos este encuentro multidisciplinar y logramos un acuerdo, se habría dado respuesta a parte de la pregunta inicial, habría voluntad para conseguir resultados. Posteriormente podríamos encontrar respuesta a la segunda parte de la pregunta si disponemos de los medios para ir proponiendo actuaciones que conduzcan a resultados positivos.

 Sería el momento de analizar si esta actividad debe ser regulada, si debe ser de obligado cumplimiento o no o si este proceso necesita la plataforma de integración, comunicación y control de la cual hablaba, etc. Se podrían definir los mecanismos de control, imprescindibles por otra parte, para cuantificar los resultados obtenidos y determinar si estos mecanismos de control deben ser externos o internos para que resulten fiables y trasparentes. Mi experiencia personal me incita a manifestar que si la RSC de verdad se implanta en una empresa será muy positivo para la misma en su conjunto, se conseguirán mayores beneficios a pesar de que pueda ser muy negativo para personas y departamentos que no realicen correctamente su cometido.

Espero que todas las personas, desde su institución o a nivel personal, se impliquen en este proyecto de gran trascendencia. Si así fuera se podría hablar de madurez y no de salvas. Vaya por delante mi agradecimiento y mi enhorabuena.

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