La Comisión Europea propone endurecer la normativa sobre exposición a sustancias peligrosas en el trabajo, una medida que podría evitar miles de casos de cáncer y enfermedades graves en las próximas décadas. Se incluyen nuevos límites para el cobalto, los hidrocarburos aromáticos policíclicos y el disolvente 1,4-dioxano, además de incorporar por primera vez los humos de soldadura en la Directiva sobre agentes cancerígenos.