gestión ética

¿Y si la vuelta a la normalidad nos sitúa frente a un espejo que refleja lo que no queremos ver?

¿Y si la vuelta a la normalidad nos sitúa frente a un espejo que refleja lo que no queremos ver?

Parece que, poco a poco, vamos recuperando una cierta “normalidad” y las empresas – algunas más y otras menos – empiezan a plantearse recuperar dinámicas desterradas por la pandemia y espacios de trabajo compartidos y presenciales. Por fin, quizás, podremos alejarnos de la respuesta a la inmediatez, del apagar fuegos, de la supervivencia pura y dura ante una situación que nos ha puesto, sin duda, en jaque. Un año en el que algunos no hemos sido capaces de dedicar ni tan solo unos minutos a reflexionar y hacernos preguntas sobre cómo gestionar las responsabilidades que tenemos como organizaciones, porque la incertidumbre nos ha impuesto la urgencia.
La urgencia de la gestión ética: 7 preguntas para el momento actual

La urgencia de la gestión ética: 7 preguntas para el momento actual

Cuando hablamos de ética enseguida nos trasladamos al espectro de lo etéreo, de las grandes y profundas reflexiones que nos llevan a los marcos filosóficos y que nos alejan de nuestro día a día. Y esta concepción sitúa la disciplina fuera de las prioridades y urgencias de las organizaciones. Con la que está cayendo – podemos pensar – no estamos para grandes reflexiones. Este es un grave error que puede conllevar importantes costes en el futuro. Porque la gestión conlleva acción y al añadirle el atributo de “ética” enfocamos esta gestión desde la perspectiva de la integridad, la coherencia, el cuidado de nuestros equipos, la conexión con el entorno, la toma de decisiones compartida y, en definitiva, la aplicación de los valores en cada una de nuestras actuaciones cotidianas.
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