La desigualdad entre mujeres y hombres en el mercado laboral no empieza en la empresa, sino mucho antes: en el reparto desigual de los cuidados, en la maternidad, en los sesgos familiares sobre las aspiraciones educativas y en la distinta valoración del talento. Así lo recoge el último número de Papeles de Economía Española, editado por Funcas, que analiza cómo esas brechas se acumulan a lo largo de la vida y condicionan el empleo, los salarios, la pobreza y la seguridad económica de las mujeres en España y Europa.