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No es muy común que los diputados españoles hablen de la Responsabilidad social de las Empresas (RSE) y menos aún que uno de ellos publique un libro sobre este instrumento de gestión empresarial. Lleva gafas del color de su partido, amigo de Carles Campuzano y Ramón Jáuregui, es Federico Buyolo diputado del PSOE en el Congreso; un político al que sí le interesa la RSE. Con motivo de la reciente publicación de su libro “Humanizar la empresa. Hacia una nueva formación ética" nos citamos con él en la cámara baja, en su despacho con vistas a la calle Zorrilla, y por supuesto que no sólo hablamos de RSE, también de política; Pedro Sánchez ya tiene este libro y se ha comprometido a leerlo.

De pequeño colaboraba con Cruz Roja, de joven fue animador sociocultural, finalizó sus estudios de pedagogía y trabajó en una empresa familiar como carpintero de aluminio y finalizó como gestor de proyectos y compras. Con 25 años se afilió al PSOE sin tener padrinos y cuatro más tarde entró en una lista para ser concejal durante ocho años en el ayuntamiento de Elche, y desde 2011 es Diputado por Alicante del Grupo Parlamentario Socialista. 

diario_responsable.- ¿Por qué este libro?

Federico Buyolo.- Es el fruto del trabajo final de un máster predoctoral sobre investigación e innovación educativa. Al principio elegí un trabajo sobre universidades populares pero la profesora no pudo dirigirme la tesis y había una línea sobre ciudadanía corporativa. Aquí, en el Congreso habíamos llevado un tema sobre derecho humanos y empresas en la comisión de cooperación y vi una conexión entre RSE, derechos humanos y educación.

d_r.- El título del libro es “Humanizar la empresa”, ¿qué ocurre con los humanos que hay ahora en las empresas?

F.B.- La crisis ha demostrado que el sistema que teníamos ha propiciado una cultura del todo vale, de ganar beneficios a corto plazo, y luego el paradigma donde la oferta marcaba la demanda y las familias interiorizamos estos valores capitalistas centrándonos en la acumulación de bienes. Pero, ¿de qué manera podemos romper con estos paradigmas y humanizar la empresa? El componente fundamental para humanizar la empresa es la formación y sobre todo la formación en ética.

d_r.-  Y cuénteme, ¿se da ética en las universidades? ¿cómo se da?

F.B.- Hice un estudio donde me centré en el grado de ADE (Administración y Dirección de Empresas) y los primeros datos que salían eran terribles, de las 72 universidades sólo 24 tenían implantadas asignaturas de ética, RSE o deontología profesional, en total 35 asignaturas. Además, la mayoría iban a los últimos cursos y como materias optativas, muy pocas la tienen en los primeros cursos y como materias obligatorias; las que lo hacen suelen ser las universidades privadas y de corte religioso. La universidad de Córdoba es la única pública que tiene estas asignaturas implantadas en los primeros cursos.

Sí que es cierto que la RSE se está llevando a másteres y cursos de especialización pero no está integrada en los grados. Creo que hay un problema de desinterés y estamos volviendo a reproducir los mismos modelos neoliberales capitalistas que se estaban dando antes de la crisis. Hay que cambiar este modelo y no sólo porque lo piense yo.  Está el movimiento de los Principios de Responsabilidad de la Ética en la Educación impulsado por 80 universidades que es un poco el reflejo del Pacto Mundial, del estudio que he realizado sólo una universidad española (Pablo Olavide) había firmado estos principios donde se dice que hay que ir hacia una ética empresarial y hacia una formación ética en los empresarios.

d_r.-  Sin embargo, las universidades españolas realizan memorias de Responsabilidad Social…

F.B.- Hay una contradicción en todo esto, puesto que las propias universidades ya tienen aplicadas memorias de sostenibilidad, de Responsabilidad Social… Sí que está interiorizado como gobernanza de la universidad pero no dentro de su formación.

d_r.-  ¿Más estética que ética?

F.B.- Es uno de los grandes problemas al que he llegado en este estudio. La RSE se está convirtiendo en un conjunto de herramientas e instrumentos que sirven a las empresas para decir algo estamos haciendo, pero no interiorizan procedimientos de mejora para cambiar el modelo de empresa. Por eso, siguiendo las directrices de la profesora Adela Cortina, la RSE tiene que ser un instrumento de la ética. Lo básico es la ética, la ética personal llevada a la empresarial; tiene que haber personas éticas para que haya empresas éticas.diarioresponsable.com

Dentro del libro hay un pequeño estudio sobre 7 empresas del IBEX 35 con el tema de códigos y auditorías éticas y todas tienen el mismo; parecen copiados casi el uno del otro, incluso muchas de ellas parecen una carta de servicios y calidad más que un verdadero código ético. Éste debe ser algo más, no puede ser un copia-pega que parte de la buena voluntad. Creo que la RSE debe ser voluntaria cuando haya una ética en la empresa porque al final interiorizas y haces eso porque consideras que es tu manera de actuar. Ahí, pongo el acento en la formación de los líderes empresariales, donde entiendo que está la clave de bóveda de todo este sistema.

d_r.-  ¿En qué consistiría este liderazgo empresarial ético que defiende?

F.B.- Fernando Sabater decía en su libro sobre ética empresarial que publicó hace poco que en todas las épocas ha habido un ídolo y en ésta posiblemente hayan sido los empresarios. Éstos además de tener su capacitación económica para dirigir una empresa, creo que deben tener elementos de los emprendedores y principios y valores sociales y la formación que se imparte en las universidad no trata estos temas para tener empresarios éticos. No puede haber un liderazgo empresarial si no es ético y si hay líderes éticos habrán empresas éticas, porque lo harán con su ejemplo, por su carisma, darán libertad a los empleados.

d_r.-  En el capítulo 3, se entiende la Responsabilidad Social de las Empresas, como un instrumento para una economía humanizadora. ¿Podría detallarnos más este concepto?

F.B.- Sí, es la manera que yo materializo mi compromiso con la sociedad,  con el medio ambiente  y con el entorno en el que estoy trabajando de una manera práctica. Cuando se aplican los instrumentos de la RSE (códigos éticos, memorias, IS0 26000…) sin haber una ética al final se maquilla la realidad. Ramón Jáuregui, al que le estoy muy agradecido por todo lo que me ha ayudado con el libro, lo comenta muy bien: “No quiero saber donde gasta sus beneficios, quiero saber cómo los obtiene”.

En el libro hago una definición de la RSE con el diccionario y con otras definiciones y llegamos a decir que no se busca una Responsabilidad Social punitiva sino una donde tú te hagas responsables de tus acciones hacia ti y hacia el entorno en el que estás. Por eso tiene que ser voluntaria y no obligatoria, no se puede ir a un cumplimiento obligatorio; es imposible que haya un ente superior que controle todo y si no son cumplimientos voluntarios estamos yendo contra la máxima que es la ética.

d_r.-  ¿Por qué tipo concreto de formación aboga su obra?

F.B.- Es el tema más difícil porque la ética no está tratada como una asignatura real ni en los colegios ni en los institutos y al llegar a la universidad hay distintas carreras que tienen que tener esta formación ética. No se trata de saber lo que está bien sino de cómo se hace el bien, se trataría de una formación práctica pero no transversal. La transversalidad suele ser que todos estamos comprometidos pero ninguno hace nada. Tendría que ser un trabajo continuado, lo bonito sería que no hiciera falta esta asignatura pero eso no es real y debe haber coherencia; no se puede decir que lo fundamental de la economía es el beneficio y por otro lado decir que tenemos que ser empresas éticas. La ética es una manera de hacer las cosas y no puede ser un gasto que te puedas quitar o no quitar.

d_r.-  ¿Cómo llevaría la ética a los partidos políticos?

F.B.- La ética debe ser el fundamento de los políticos porque somos personas con responsabilidades estés o no en el gobierno. No soy moralista pero creo que los que tenemos responsabilidades públicas tenemos que tener fundamentos éticos, ahí va parte de nuestra coherencia y credibilidad.

d_r.-  ¿Tienen los responsables de la parte económica del PSOE su libro?

F.B.- Sí,  y además se lo he dado a Pedro Sánchez y tuvo el compromiso de leérselo. Él en temas de economía ha trabajado mucho, escribió su doctorado sobre diplomacia empresarial y está muy concienciado con estos temas, a nivel político y a nivel de empresa.

d_r.-  ¿Cree que algún día Pedro Sánchez hablará en sus discursos de la RSE?

F.B.- Sin duda, además él también estuvo trabajando aquí con Ramón Jáuregui y hablando de RSE sobre todo ligado al plan de sostenibilidad, fue portavoz de la comisión de cambio climático y estos temas los tiene muy interiorizados.

d_r.-  Quizás falte exteriorizarlo más...

F.B.- Bueno, el mayor impulso de la RSE llega con el anterior gobierno primero con la subcomisión que coordinó Jáuregui, luego con el CERSE y luego con algunas leyes en las que se ha introducido la RSE, como reflejo en el libro, la Ley de Sostenibilidad o la Ley de igualdad de hombres y mujeres. En España llevamos poco tiempo trabajando el tema de la RSE, aunque desde el gobierno anterior se ha trabajado mucho, en esta legislatura hay una proposición no de ley donde se habla de la importancia de la RSE y también en este Congreso hemos estado hablando de la importancia de los principios Ruggie o el papel de las empresas españolas en la defensa de los derechos humanos.

d_r.-  ¿Qué le parece la Estrategia Española de RSE que aprobó el gobierno actual?

F.B.- Un brindis al sol, es una declaración de buenas intenciones pero que se aleja mucho de lo que verdaderamente debe ser. La RSE es algo muy importante como para dejarlo en manos de la empresa, pero no como algo peyorativo; creo que el Estado debe impulsar el desarrollo de políticas de RSE y de ética empresarial. Y en todos los ámbitos: formación, social, económico, empresarial…Pero no puede quedarse en una declaración de buenas intenciones que viene a ser un poco como algunos códigos éticos o memorias de sostenibilidad donde hay pocos compromisos.

diarioresponsable.com d_r.-  Además de usted, de Ramón Jáuregui, Carles Campuzano, Eugenio Azpiroz…Parece que al resto de diputados les interesa poco la RSE. ¿Por qué?

F.B.- El trabajo del Congreso está muy departamentado, por ejemplo yo llevo Educación, Cultura, Cooperación y anexo el tema de RSE, por eso dentro de cada sector nos vemos siempre los mismos. En líneas generales podría decir que la mayoría dentro del PSOE sabe lo que es la RSE, pero es que quizás me preguntas a mí sobre energías renovables y no sabría contestarte porque al final cada uno tenemos una faceta.

d_r.-  ¿Cómo cree que evolucionará la RSE?

F.B.- En la jornada de Dirse en la que coincidimos, la responsable de Sostenibilidad de Ikea, Mercedes Gutiérrez, planteaba que la figura del director de RSE era algo que tiende a desaparecer. Yo no lo creo y no tiene que tender a ello. Si consiguiéramos el objetivo utópico de que todas las personas fueran éticas tendríamos una parte muy adelantada y los departamentos de RSE no se dedicarían a pelearse con el director general para decir qué importante es la RSE. La Responsabilidad Social es una salvaguarda para la empresa frente a actuaciones irregulares, frente a regulaciones que no tendría que estar sufriendo; en definitiva invertir en RSE es invertir en beneficio de la empresa.

Creo que no va a desaparecer esta figura, lo único que el objetivo sería que eso se adaptara para interiorizar toda la práctica de la RSE desde el directivo hasta el último trabajador. Por ejemplo, en Gas Natural se hace un programa de formación en derechos humanos a todos los trabajadores que entran a la empresa; los departamentos de RSE tienen que seguir garantizando que se apliquen estos instrumentos que permiten que se creen empresas éticas y que configura la manera de hacer de la empresa y luego también en temas de formación y actualización. Una función supervisora, impulsora, formadora…Tiene que haber un departamento que eso siga haciéndolo. Al final hay que diferenciar el grado utópico de personas éticas y luego los instrumentos que sirven para conseguir el objetivo de ser ético.

d_r.-  Para terminar, ¿cómo ve las próximas elecciones del 24 de mayo?

F.B.- Tremendamente abiertas, divertidas y una de las mejores elecciones que viviremos porque la sociedad está muy politizada. Me considero un demócrata y no me da miedo la democracia, que haya más partidos políticos, más debate y que tenga que haber pactos me parece fenomenal. Al final la base de la democracia es el diálogo y el consenso. También exijo responsabilidad pues no podemos hacer que esa pluralidad se convierta en una paralización de las instituciones; todos tenemos que tener altura de miras. Por ejemplo, en Andalucía, los andaluces han dicho queremos que gobierne el PSOE, queremos que no gobierne con mayoría absoluta y queremos que haya más partidos que estén dentro del arco parlamentario. Eso es lo que han dicho los ciudadanos pero si se utiliza para boicotear, para que la presidenta no pueda serlo o para forzar unas elecciones estamos pervirtiendo la pluralidad. La democracia tiene que ser diálogo entre demócratas para llegar a consensos, defiendo la democracia expansiva que es la democracia parlamentaria sumada a la democracia participativa donde los ciudadanos cada vez participen más en la deliberación, en las decisiones e incluso en la ejecución de las mismas.

Aquí, puede descargar el libro de Federico Buyolo "Humanizar la empresa. Hacia una nueva formación ética"

@ignaciocayetan
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