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¿Cómo crees que estos retrocesos impactan en el mundo corporativo?

En el contexto actual crecen tanto los discursos como las medidas que amenazan los avances realizados en los últimos 60 años en diversidad e igualdad de género. Esta oleada de retroceso en derechos básicos para las personas va a impactar negativamente, entre otros, al mundo corporativo.

Las personas son más productivas y están más inspiradas cuando pueden ser ellas mismas, sin miedo a discriminaciones o ataques por ser quienes son (por su etnia, identidad género, orientación sexual, etc.). Cuando las personas no pueden ser ellas mismas en una organización y en una sociedad, su brillo se apaga. Viven con miedo y preocupación, viven ocultando facetas esenciales de su ser, y por ello pueden sentir menos orgullo de pertenencia, estar menos inspiradas y ser menos productivas.

Esa atmósfera negativa no afecta sólo a las personas que sufren la discriminación, sino a todas las personas de la organización, que las ven sufrir y que entienden que, si el retroceso va más lejos, la discriminación podría también llegar a ellas mismas.

Más aún, la imposición de un clima de falta de diversidad fomenta el pensamiento limitado y el encaje en moldes predefinidos – justo lo contrario de lo que necesitan las organizaciones hoy en día para navegar en el mundo incierto y plagado de retos en el que nos hallamos.

El impacto también llega a través de los clientes y del ecosistema de producción. En sus decisiones de consumo y de colaboración, las personas y organizaciones eligen a quienes garantizan los derechos básicos y se rigen por el cumplimiento de la ley y por la ética. La imagen de marca y la reputación de una organización, como las de una persona, se tardan años en construir y sólo horas en arruinar.

¿Qué estrategias podemos adoptar para proteger y fortalecer los derechos conquistados?

Para proteger y fortalecer los derechos conquistados es necesario desplegar estrategias diversas. Hay que asegurar el cumplimiento de la ley y que no haya erosiones de derechos a nivel legislativo. Es necesario continuar yendo más allá de la ley, con unos principios éticos fuertes que se traduzcan en medidas prácticas mediante códigos de buenas prácticas. También debe haber medidas de formación para concienciar sobre la importancia de los derechos existentes y la firmeza de la organización a la hora de garantizarlos. Es importante habilitar canales mediante los cuales las personas puedan denunciar, de forma segura, posibles incumplimientos de la ley o de los códigos de la organización en materia de igualdad y diversidad. Es muy necesario que haya un esfuerzo continuo por conseguir y mantener una cultura organizativa de diversidad e igualdad, que permita que esas buenas prácticas se den de forma natural en la organización, corrigiendo posibles sesgos. También es muy positiva la pertenencia a foros o asociaciones que tienen los mismos principios, para compartir experiencias, intercambiar información o lanzar iniciativas conjuntas. 

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Opinión#8M2025

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