
La sociedad está en constante cambio. La ciencia y la tecnología avanzan a velocidades de vértigo y son las protagonistas de esta disrupción y transformación constante. Las compañías no somos ajenas a este entorno que se ha venido a denominar VUCA (por sus siglas en inglés), pero cuya traducción plasma la realidad de nuestro mundo: volátil, incierto, complejo y ambiguo. En este entorno en el que vivimos y nos movemos, las áreas de Personas de las empresas hemos tenido que mover ficha para adaptarnos, evolucionar y dar respuesta a los requerimientos que nos plantean estos cambios y, que pasa, por incluir en nuestras plantillas nuevos perfiles profesionales.
El escenario actual pone el foco en la necesidad, aunque me atrevería a decir obligatoriedad, de que las generaciones del futuro se formen en carreras STEM (acrónimo formado por las iniciales en inglés de los ámbitos de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Estos perfiles son cada vez más buscados por las empresas y, por ende, cada vez más difíciles de encontrar.
Mañana se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la ciencia, un día que va más allá de la simple efeméride porque reivindica la presencia de la mujer en un sector donde todavía hay mucho camino por recorrer y donde el aporte de valor de las mujeres es indiscutible. Esta dificultad para disponer de talento suficiente se debe, en buena medida, a la brecha de género que sigue habiendo en el sector que reduce de forma considerable la innovación y, por tanto, la capacidad de dar respuesta a los desafíos a los que nos enfrentamos. Según un estudio realizado por El Observatorio Social de la Caixa, en España únicamente el 16% de los profesionales del área de las STEM son mujeres, lo que muestra la escasa representación y paridad que existe.
Si bien es cierto que los esfuerzos que están haciendo las Administraciones y empresas por revertir esta situación desde la base están comenzando a dar resultados, todavía estamos lejos de conseguir una presencia destacada de mujeres en perfiles profesionales STEM. Así, según un estudio de la UNESCO, sólo el 35% de los estudiantes matriculados en las carreras vinculadas a las STEM en la educación superior son mujeres.
Para revertir esta situación resulta indispensable dar visibilidad al talento femenino en estas profesiones. De esta manera, podemos contribuir a que las niñas desde su infancia descubran referentes en el ámbito de la ciencia, la tecnología, las matemáticas y la ingeniería y decidan decantarse por este tipo de carreras frente a las habituales más orientadas a las artes o las humanidades.
Conscientes de ello, desde Exolum trabajamos en diferentes proyectos tales como la Alianza STEAM promovida por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, o la mentorización en el seno de la propia compañía, entre otras. Todas ellas contribuyen a fomentar la visibilidad de este tipo de profesiones entre las niñas y promueven la igualdad y la diversidad.
Nuestra política de atracción de talento va en esta misma línea. Un claro ejemplo lo encontramos en el número de contrataciones que realizamos en Exolum en el año 2022. En ese periodo contratamos a 69 mujeres, lo que supone un 27% del total de las contrataciones realizadas durante año pasado y 11 puntos más con respecto a la media nacional, según los datos que ofrece El Observatorio Social de la Caixa anteriormente expuesto. Esta cifra pone de relieve los esfuerzos de la compañía y la firme decisión que hemos establecido en este ámbito.
Como compañía somos plenamente conscientes de que la diversidad y la igualdad son pilares estratégicos que aportan valor y nos ayudan a captar y retener talento. La diversidad en el ámbito STEM, como en cualquier otro, es esencial para enriquecer y progresar. El trabajo en equipo necesita de perspectivas diferentes, y eso solo se consigue aunando y mezclando perfiles variopintos desde todos los puntos de vista. Las soluciones a los grandes retos del futuro como las vacunas para la reciente pandemia provocada por el coronavirus o la necesidad imperiosa de encontrar alternativas energéticas más eficientes para combatir al cambio climático necesitan de equipos diversos y multidisciplinares con un enfoque STEM. Este es el gran desafío que tenemos por delante y al que debemos contribuir tanto instituciones como empresas.