Publicado el
Según informa Noticias ONU, un nuevo análisis de ONU Cambio Climático advierte de que una parte significativa de los partidos del Mundial de Fútbol 2026 podría disputarse bajo condiciones de calor peligrosas para jugadores y aficionados. Los expertos alertan además de que, si no se acelera la acción climática, gran parte de las sedes previstas podrían resultar inseguras en las próximas décadas.
Mundial 2026: el más caliente de la historia

El Mundial de Fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, afronta un desafío que va mucho más allá de lo deportivo. El aumento de las temperaturas asociado al cambio climático amenaza con alterar el desarrollo del torneo y plantea riesgos crecientes para quienes participan y asisten a los encuentros.

Según recoge Noticias ONU a partir de datos de ONU Cambio Climático y de la organización World Weather Attribution, uno de cada cuatro partidos previstos podría disputarse bajo niveles de estrés térmico considerados peligrosos para la salud. De los 104 encuentros programados, 26 se celebrarían en condiciones que superan los umbrales de seguridad establecidos por el sindicato internacional de futbolistas FIFPRO.

El informe señala que cinco partidos podrían alcanzar niveles de temperatura de bulbo húmedo global (WBGT) cercanos a los 28 grados, un umbral a partir del cual los especialistas recomiendan incluso aplazar la competición por los riesgos asociados al calor extremo.

Un factor que cambia la forma de jugar

Las altas temperaturas no solo representan una amenaza para la salud, sino que también modifican el rendimiento deportivo. Los estudios analizados muestran que el calor reduce la capacidad física de los jugadores, limita los esfuerzos de alta intensidad y obliga a gestionar la energía de manera más conservadora.

De acuerdo con las estimaciones presentadas, casi la mitad de los partidos del torneo tienen al menos un 50% de probabilidades de desarrollarse bajo condiciones térmicas que afecten al rendimiento. Además, 97 de los 104 encuentros previstos presentan una probabilidad mayor de sufrir estas limitaciones debido al calentamiento global. Según informa Noticias ONU, las investigaciones muestran una relación directa entre el aumento de la temperatura y la reducción de las distancias recorridas por los futbolistas durante los partidos.

Las ciudades del sur y del interior de Estados Unidos, junto con varias sedes mexicanas, figuran entre las más expuestas. Estadios ubicados en lugares como Miami, Kansas City o Filadelfia presentan mayores probabilidades de registrar niveles de calor potencialmente peligrosos.

Los aficionados, entre los más vulnerables

El informe también pone el foco en los millones de aficionados que acudirán a los estadios y espacios públicos durante el campeonato. Mientras los jugadores cuentan con asistencia médica, pausas de hidratación y medidas específicas de protección, gran parte del público permanece expuesto durante horas a las altas temperaturas.

De las 16 sedes previstas para el torneo, únicamente tres disponen de sistemas de aire acondicionado. Sin embargo, los expertos recuerdan que el riesgo no se limita al interior de los estadios. Las zonas de acceso, las colas, los aparcamientos, los desplazamientos y las celebraciones al aire libre pueden generar exposiciones prolongadas al calor extremo.

ONU Cambio Climático advierte de que el calor formará parte de la experiencia del torneo tanto dentro como fuera de los recintos deportivos, afectando a las ciudades anfitrionas en su conjunto. Las proyecciones climáticas apuntan a un escenario aún más complejo. Según los datos difundidos por Noticias ONU, para 2050 catorce de las dieciséis sedes mundialistas podrían enfrentarse a condiciones de calor extremo incompatibles con el desarrollo seguro de eventos deportivos sin medidas adicionales de adaptación.

En once de esos estadios, las temperaturas podrían alcanzar niveles que harían inviable la celebración de partidos sin modificaciones sustanciales en infraestructuras, horarios o sistemas de protección. La preocupación no afecta únicamente al fútbol profesional. Los expertos recuerdan que las instalaciones deportivas de base suelen disponer de menos recursos para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas, lo que incrementa la vulnerabilidad de deportistas amateurs y comunidades locales.

Reducir las emisiones para proteger el futuro del deporte

Durante la presentación de la campaña, el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, subrayó que el calentamiento global es consecuencia directa de más de un siglo de quema de carbón, petróleo y gas.

El responsable internacional insistió en que las medidas de adaptación, como las pausas de hidratación o la planificación de horarios, son necesarias pero insuficientes. A su juicio, la protección a largo plazo del deporte pasa por acelerar la reducción de emisiones y avanzar hacia sistemas energéticos basados en fuentes renovables.

Según ONU Cambio Climático, la respuesta frente a este desafío requiere combinar adaptación y mitigación, impulsando una transición más rápida hacia energías limpias y fortaleciendo la resiliencia de personas, infraestructuras y comunidades frente a los impactos cada vez más intensos del cambio climático.

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies