Publicado el
Creado en 2009, ha permitido el lanzamiento de 71 proyectos en 30 países gracias a una inversión de 163 millones de euros, de los cuales 68 han sido aportación del fondo y los 95 restantes, cofinanciados con socios de los proyectos.

"El Fondo Danone para el Ecosistema ha demostrado el potencial que tiene el empoderamiento profesional como palanca para lograr un impacto social y económico duradero". Son palabras de Jean-Christophe Laugee, su director general. Y las cifras lo avalan.

Por citar algunas, ha contribuido a la creación de 4.300 empleos. Ha empoderado profesionalmente a 55.400 personas, de las que casi 34.000 son mujeres. Contribuye a obtener 220.000 toneladas anuales de leche procedente de proyectos sostenibles así como al reciclaje de 41.000 toneladas anuales de materiale como plástico, cartón o latas.

Todos los programas están pensados para generar crecimiento económico. El Fondo fomenta de manera específica el empoderamiento de los pequeños actores locales, creando puestos de trabajo o reforzando los de los productores de pequeñas explotaciones agrarias, microdistribuidores, cuidadores y recogedores de basura. Estos pequeños actores de la economía local ven cómo aumentan sus ingresos y cómo mejoran sus condiciones laborales y, en consecuencia, disfrutan una mejora de su calidad de vida y de la de sus familias. Así es como el Fondo Danone para el Ecosistema contribuye al desarrollo de una economía inclusiva, reconciliando el desarrollo a largo plazo de una empresa internacional con los intereses de los pequeños actores de la economía local, que pasan a constituir así lo que en la multinacional denominan un "ecosistema reforzado".

Con objeto de garantizar la sostenibilidad social y financiera de los proyectos, todos se inician y diseñan de manera colaborativa entre las unidades de negocio de Danone y ONG y comunidades locales, desde la perspectiva de cubrir y mejorar las condiciones de la oferta y la demanda. Las iniciativas orientadas hacia las fases de aprovisionamiento abordan cuestiones sociales y medioambientales que influyen en la manera en la que se obtienen las materias primas, cómo se organizan los sistemas de reciclaje o cómo se protegen las zonas de captación de agua. Su importancia para la producción es fundamental. Los proyectos orientados hacia el lado de la distribución están destinados a mejorar los canales y los servicios de atención y a poner a disposición de personas de todas las edades en poblaciones vulnerables productos alimentarios e información sobre nutrición adaptada.

En cuanto a los proyectos, por ejemplo, el de H’Lib Dzair, en Argelia, pone a disposición de los productores conocimientos técnicos que incluyen medidas para mejorar la calidad de la leche. Con auditorías individuales y asesoramiento, este enfoque aumenta la rentabilidad de las pequeñas explotaciones y, en consecuencia, mejora las condiciones de vida de los productores. O en Brasil, para colaborar en la gestión de los residuos y mejorar las condiciones laborales y de vida de los recogedores de basura de este país, desarrolla iniciativas de formación y apoyo en infraestructuras técnicas en el marco del proyecto Novo Ciclo. El proyecto está basado en un innovador modelo de reciclaje que funciona a partir de organizaciones cooperativas que promueven la movilización social.

En este artículo se habla de:
NoticiasAcción Social

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies