Un día luminoso de invierno, sentada en un banco del jardín disfruto del “silencio” en el que se oyen las olas, el viento entre las agujas de los pinos y el canto de los pájaros. Hoy no hay vuelos en el aeropuerto cercano y se puede disfrutar de los maravillosos sonidos de la naturaleza. El entorno está calificado como parque natural, pertenece a la Red Natura 2000, y en el mismo se encuentra una vivienda unifamiliar de arquitectura racionalista declarada recientemente “Bien Cultural de Interés Nacional”, BCIN. Por indicación de los propietarios, el proyecto para su vivienda debía estar integrado en el entorno y respetar la naturaleza circundante: los pinos, las dunas y las plantas autóctonas en las zonas no ajardinadas, así como el ciclo del agua.