Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) avanzan en numerosas ciudades españolas como una herramienta para reducir la contaminación del aire, mejorar la salud pública y avanzar hacia modelos urbanos más sostenibles. Aunque generan debate, organismos europeos y expertos en movilidad las consideran esenciales frente a la crisis climática y el deterioro ambiental en las ciudades.