El rápido crecimiento de los centros de datos, especialmente los vinculados a la inteligencia artificial, está elevando de forma considerable la demanda de electricidad y plantea nuevos retos para unos sistemas eléctricos cuya ampliación avanza a un ritmo mucho más lento. Según advierte la Comisión Económica de la ONU para Europa, a esta presión se suman actividades de alto consumo energético como la minería de criptomonedas y la electrificación industrial.