La exposición a este metal tóxico causa más de 3,5 millones de fallecimientos anuales y amenaza la salud y el desarrollo de cientos de millones de niños. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que menos de la mitad de los países dispone de normas obligatorias para controlar el plomo en las pinturas y reclama medidas urgentes para eliminar la contaminación desde su origen.