España es el país que peor invierte de las cinco grandes economías europeas. La mitad de los españoles afirma haber invertido alguna vez en un producto financiero sin entenderlo por completo. La falta de adecuado asesoramiento y la baja alfabetización financiera conducen invertir incorrectamente. Aun así, España cuenta con más de 3,2 millones de pequeños inversores.