El egoísmo hace que una reflexión como el título de este artículo, pura, humilde, llana y al mismo tiempo real, carezca de sentido. No corren buenos tiempos para encontrarle sana razón a algo empapado de franqueza. Será mejor que empecemos a concienciarnos. Somos simplemente personas. Agua y huesos. Tan solo eso, aunque la sociedad intente disfrazarnos de superhéroes de capa al viento y poderes sobrenaturales.