El almacenamiento de carbono en los suelos y bosques europeos ha disminuido un 30% en la última década, lo que amenaza los objetivos climáticos del continente para 2030. Aun así, un nuevo informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente subraya que, con políticas adecuadas y apoyo financiero, el sector podría recuperar su capacidad de mitigación y aportar múltiples beneficios para las personas y la naturaleza.