España figura entre las economías europeas más expuestas a los efectos del calor extremo. Un análisis de Triodos Bank calcula que las altas temperaturas y la sequía de este verano podrían restar alrededor de un 1,1 % al PIB de la Unión Europea, unos 200.000 millones de euros, una pérdida suficiente para neutralizar el crecimiento previsto para este año.