La calidad del aire en España ha mejorado significativamente gracias a la integración de hábitos de transporte más responsables, con una reducción del 6% en las emisiones de óxidos de nitrógeno y un 14,5% en partículas finas (PM2,5). Sin embargo, queda mucho por hacer, ya que la mayoría de las zonas urbanas aún superan los estándares de calidad del aire de la OMS.