La disminución del número de niños y niñas en la región no debería traducirse en recortes educativos, sino en una oportunidad para reforzar el derecho a la educación, reducir desigualdades y mejorar la calidad de la enseñanza. Así lo plantean la CEPAL y la UNESCO, que instan a los gobiernos a anticiparse al cambio demográfico con políticas públicas centradas en la equidad.