Hierro, aluminio, cobre, oro o titanio pueden volver al ciclo productivo gracias a tecnologías capaces de separar incluso las complejas mezclas presentes en electrodomésticos y otros productos. En una Europa dependiente de materias primas procedentes del exterior, recuperar estos materiales permite reducir residuos y emisiones, aprovechar recursos estratégicos y abrir nuevas oportunidades económicas vinculadas a la economía circular.