
El turismo se enfrenta a uno de sus mayores desafíos: continuar generando oportunidades económicas sin agravar la crisis climática. Actualmente, esta actividad es responsable de aproximadamente entre el 8% y el 9% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Además, según estimaciones de ONU Turismo y el Foro Internacional del Transporte (ITF), las emisiones de CO₂ vinculadas al transporte turístico podrían aumentar un 25% entre 2016 y 2030. Un escenario que pone de manifiesto la necesidad de acelerar la transformación ambiental de una industria estrechamente vinculada al transporte, el consumo energético y la utilización de recursos naturales.
En este contexto, Evaneos ha anunciado una inversión de aproximadamente 1,25 millones de euros hasta 2030 para impulsar un modelo turístico con menor impacto climático. La iniciativa forma parte de su nuevo Plan de Acción Climática, presentado el 5 de noviembre, y plantea un cambio de enfoque: priorizar la reducción efectiva de emisiones dentro de la propia actividad turística, en lugar de depender exclusivamente de mecanismos de compensación externos.
Según informa la compañía, la estrategia contempla una partida de 800.000 euros destinada a transformar las operaciones de sus agencias y proveedores locales, junto con otros 450.000 euros para financiar proyectos de eliminación de carbono. La propuesta busca involucrar directamente a quienes prestan los servicios turísticos, desde establecimientos hoteleros hasta empresas de transporte y operadores de actividades en destino.
Uno de los aspectos centrales del plan es la intervención directa sobre la cadena de valor turística. Aunque Evaneos no es propietaria de los alojamientos, vehículos ni agencias que participan en los viajes comercializados a través de su plataforma, financiará actuaciones para mejorar su desempeño ambiental.
Entre las medidas previstas se encuentran la incorporación de vehículos eléctricos e híbridos, la instalación de sistemas de energía solar y la mejora de la eficiencia energética de hoteles y otros alojamientos. Estas inversiones pretenden facilitar que los operadores locales reduzcan su dependencia de los combustibles fósiles y disminuyan las emisiones asociadas a sus actividades.
La compañía establece, además, que las iniciativas financiadas deberán demostrar reducciones reales y sostenibles en el tiempo. Para comprobarlo, se realizarán mediciones de emisiones, diagnósticos de las principales fuentes contaminantes y evaluaciones periódicas de los resultados, en colaboración con los proveedores involucrados.
Este planteamiento supone una evolución respecto a los sistemas tradicionales de compensación, que permiten financiar proyectos ambientales sin modificar necesariamente las actividades responsables de las emisiones.
Aurélie Sandler, codirectora ejecutiva de Evaneos, reconoce que estos mecanismos han contribuido durante años a que el turismo asumiera parte de su responsabilidad climática, pero considera que resultan insuficientes ante la magnitud del calentamiento global. En este sentido, defiende que la prioridad debe ser evitar las emisiones desde su origen y avanzar hacia la transformación de los servicios turísticos, incluso cuando las empresas no controlan directamente toda su cadena de suministro.
El plan incorpora una segunda línea de actuación centrada en retirar CO₂ de la atmósfera. Para ello, Evaneos destinará aproximadamente 450.000 euros durante los próximos cuatro años, con la previsión de eliminar unas 10.000 toneladas de dióxido de carbono.
Los fondos se dirigirán a proyectos certificados capaces de capturar carbono atmosférico y garantizar su almacenamiento duradero. La empresa señala que estas iniciativas permitirán abordar las emisiones vinculadas a sus propias operaciones una vez implementadas las medidas de reducción correspondientes.
La selección de los proyectos también tendrá en cuenta sus beneficios sociales. Además de su capacidad para retirar carbono, se valorará su contribución a la generación de empleo y nuevas oportunidades económicas para las comunidades locales.
De este modo, la estrategia combina dos actuaciones diferentes: evitar emisiones mediante cambios en los servicios turísticos y retirar parte del carbono que ya se encuentra en la atmósfera. Una distinción relevante, ya que la eliminación de CO₂ no sustituye la necesidad de reducir las emisiones generadas por la actividad.
El principal desafío ambiental de Evaneos está relacionado con los desplazamientos internacionales. Según los datos facilitados por la empresa, estos representan el 75,4% de su huella de carbono, mientras que los servicios prestados en destino concentran aproximadamente el 24% y sus operaciones propias suponen el 0,2%.
Esta distribución explica por qué la estrategia no se limita a mejorar la eficiencia de los proveedores locales, sino que también contempla cambios en la planificación y comercialización de los viajes.
La compañía se ha fijado como objetivo reducir alrededor de un 20% la intensidad de emisiones por viajero y día hasta 2030, incluyendo las correspondientes a los vuelos internacionales.
Para avanzar hacia esa meta, pretende favorecer la elección de destinos próximos, impulsar el uso del ferrocarril como alternativa al avión y desarrollar itinerarios que incorporen transportes y alojamientos con una menor huella de carbono.
También promoverá viajes de mayor duración, especialmente cuando impliquen desplazamientos de larga distancia. La propuesta busca modificar los patrones de consumo turístico y fomentar experiencias que permitan aprovechar mejor cada desplazamiento.
No obstante, el objetivo anunciado se refiere a la intensidad de emisiones por viajero y día, un indicador diferente del volumen total de gases de efecto invernadero generado por la actividad. Por tanto, su evolución deberá analizarse junto con el crecimiento del negocio para conocer el impacto climático global de la estrategia.
La transformación ambiental planteada por Evaneos incorpora otra dimensión: la relación entre la actividad turística, los territorios y sus habitantes.
La compañía trabaja con sus agencias locales en proyectos integrales denominados 360, que persiguen simultáneamente tres objetivos: disminuir las emisiones, evitar la concentración excesiva de visitantes y aumentar los beneficios que el turismo genera para las comunidades receptoras.
Este modelo ya se está aplicando en Indonesia y está previsto que se desarrolle próximamente en Grecia. La intención es extenderlo, como mínimo, a cinco destinos antes de 2030.
La iniciativa pretende incorporar criterios ambientales y sociales a las decisiones sobre qué destinos impulsar y cómo organizar su desarrollo turístico, atendiendo tanto al impacto climático como a la presión que la llegada de visitantes puede ejercer sobre los territorios.
La nueva hoja de ruta también plantea una cuestión fundamental para el futuro del sector: cómo compatibilizar la expansión empresarial con una reducción efectiva de su impacto ambiental.
Laurent de Chorivit, codirector ejecutivo de Evaneos, explica que la estrategia se ha elaborado conjuntamente con el equipo financiero de la compañía para integrar los objetivos climáticos en las decisiones económicas y comerciales. Su propósito es demostrar que el crecimiento empresarial puede acompañarse de una transformación de los modelos turísticos e incentivar a otras compañías a adoptar iniciativas similares.
En un contexto de aumento previsto de las emisiones del transporte turístico, el verdadero alcance de este compromiso dependerá de que las inversiones anunciadas se traduzcan en reducciones medibles y duraderas.
La propuesta de Evaneos sitúa así el debate más allá de la compensación de carbono: avanzar hacia un turismo climáticamente responsable exige transformar los desplazamientos, los alojamientos, el consumo energético y la relación con las comunidades locales. Un reto que no se resolverá únicamente con compromisos empresariales, sino con resultados verificables capaces de demostrar que otra manera de viajar es posible.