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Del 9 al 20 de noviembre de 2026, Antalya, en Turquía, acogerá la COP31, la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Tras años de compromisos y negociaciones, la nueva cumbre llega con una cuestión decisiva sobre la mesa: cómo convertir las promesas climáticas en resultados concretos. Financiación, adaptación, transición energética, ciudades resilientes, biodiversidad, alimentación y justicia climática estarán entre los grandes asuntos que marcarán la cita.
COP31: la próxima gran cita climática

La diplomacia climática internacional ya tiene su próxima parada. Antalya, en Turquía, será la sede de la COP31 entre el 9 y el 20 de noviembre de 2026, según confirma la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). La conferencia tendrá lugar en el Antalya EXPO Center y reunirá nuevamente a gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil y otros actores implicados en la respuesta frente al calentamiento global.

La cita llega en un momento especialmente relevante para el Acuerdo de París. La propia presidencia entrante ha planteado la COP31 desde una perspectiva centrada en la implementación, con el objetivo de avanzar desde los compromisos hacia resultados que puedan medirse y materializarse. Según recoge ONU Cambio Climático, Turquía y Australia han defendido un enfoque inclusivo y equilibrado que permita transformar las decisiones climáticas en acciones prácticas.

La organización de esta edición tendrá, además, una configuración singular. Turquía ejercerá la Presidencia de la COP31 y Australia asumirá la Presidencia de las Negociaciones, dentro del acuerdo alcanzado entre ambos países. Antes de Antalya, Fiji acogerá la Pre-COP del 5 al 8 de octubre, mientras que Tuvalu será escenario de un encuentro especial de líderes. Esta presencia del Pacífico busca elevar la voz de algunos de los territorios más vulnerables a los impactos de la crisis climática.

¿De qué se hablará en la COP31?

Aunque la agenda definitiva seguirá concretándose a medida que se acerque noviembre, la información publicada por la CMNUCC permite identificar ya buena parte de los asuntos que atravesarán la conferencia.

Las categorías temáticas establecidas para los eventos oficiales paralelos de la COP31 abarcan seis grandes ámbitos: transición de la energía, la industria y el transporte; protección de bosques, océanos y biodiversidad; transformación de la agricultura y los sistemas alimentarios; resiliencia de ciudades, infraestructuras y agua; desarrollo humano y social; y herramientas para acelerar la acción, entre ellas la financiación, la tecnología y el fortalecimiento de capacidades.

Dentro de estos grandes bloques aparecen cuestiones que llevan años en el centro de las negociaciones internacionales y que afectan directamente a la vida de millones de personas: financiación climática, transición justa, pérdidas y daños, derechos humanos, igualdad de género, salud, pueblos indígenas, infancia y juventud, reducción del riesgo de desastres, agua, residuos, océanos y planes nacionales frente al cambio climático.

Financiación: quién paga la transición climática

El dinero volverá a ser uno de los puntos centrales. La programación prevista incluye el séptimo diálogo ministerial bienal de alto nivel sobre financiación climática, lo que mantendrá en primer plano una de las discusiones más complejas del proceso multilateral: cómo movilizar los recursos necesarios para que los países puedan reducir emisiones y, al mismo tiempo, protegerse frente a impactos climáticos cada vez más intensos.

La cuestión financiera está estrechamente ligada a la justicia climática. No todos los países cuentan con los mismos recursos para transformar sus sistemas energéticos, adaptar sus ciudades o responder a sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos. Por ello, el acceso a financiación seguirá conectado con debates sobre equidad, adaptación, pérdidas y daños y transición justa, todos ellos incluidos entre las categorías temáticas previstas para Antalya.

Adaptarse a un clima que ya está cambiando

La COP31 no estará dedicada únicamente a reducir las emisiones futuras. La adaptación a los impactos que ya se están produciendo tendrá también un espacio destacado.

Entre los encuentros previstos figura el diálogo de alto nivel de Bakú sobre adaptación. A ello se suma la presencia transversal de cuestiones como la resiliencia urbana, el agua, la reducción del riesgo de desastres y los Planes Nacionales de Adaptación.

Esta dimensión resulta especialmente importante porque la acción climática ya no consiste únicamente en evitar escenarios futuros: también implica preparar territorios, infraestructuras, economías y comunidades para convivir con unas condiciones climáticas que están transformándose.

Energía, electrificación y ciudades resilientes

La transformación energética será otro de los grandes ejes de Antalya. En junio, la Presidencia de la COP31 presentó nuevos objetivos dentro de su Agenda de Acción Climática Global.

Entre ellos figura elevar del 20% actual al 35% en 2035 la proporción de la demanda final de energía cubierta mediante electricidad. También se plantea reducir a la mitad el crecimiento de los residuos globales para 2035 y avanzar hacia ciudades más resilientes, con el objetivo de disminuir al menos un 25% la intensidad del consumo energético de los edificios para 2030.

Son cuestiones que trasladan el debate climático desde las grandes declaraciones internacionales hasta ámbitos muy concretos: cómo nos desplazamos, cómo producimos energía, cómo construimos las ciudades, cuánto consumen los edificios o qué hacemos con los residuos.

Agricultura, alimentación, océanos y biodiversidad

La COP31 también abordará la relación entre clima y naturaleza. La protección de bosques, océanos y biodiversidad constituye uno de los seis grandes bloques temáticos establecidos para los eventos paralelos, junto con la transformación de la agricultura y los sistemas alimentarios.

El vínculo es especialmente relevante porque combatir el cambio climático no puede desligarse de la conservación de los ecosistemas ni de la forma en que el mundo produce y consume alimentos.

La elección del Pacífico para albergar la reunión preparatoria refuerza además la visibilidad de los océanos y de los pequeños Estados insulares. La cooperación entre Australia y los países del Pacífico pretende incorporar a la preparación de la COP31 las prioridades de territorios altamente expuestos a la crisis climática. Entre los enviados climáticos designados para este proceso figura específicamente un representante dedicado al océano y otro centrado en el acceso a financiación climática.

Derechos humanos y transición justa también estarán sobre la mesa

La dimensión social de la crisis climática tendrá igualmente presencia en Antalya. Entre las áreas contempladas por la CMNUCC aparecen expresamente derechos humanos, género, salud, discapacidad, pueblos indígenas, infancia y juventud, desarrollo social y transición justa.

Es una señal de cómo el debate climático se ha ampliado progresivamente. Reducir emisiones sigue siendo imprescindible, pero la discusión internacional aborda también quién asume los costes de la transformación, quién accede a sus beneficios y qué ocurre con trabajadores, comunidades y territorios particularmente expuestos a los cambios económicos asociados a la descarbonización.

De las promesas a los resultados

Ese puede ser uno de los grandes termómetros políticos de la COP31. La presidencia turca ha situado la implementación en el centro del camino hacia Antalya, mientras que el proceso preparatorio busca construir consensos antes de que comiencen formalmente las negociaciones.

La COP31 incluirá además la COP propiamente dicha, la reunión de las Partes del Protocolo de Kioto y la reunión de las Partes del Acuerdo de París. Está previsto también un segmento conjunto de alto nivel y una Cumbre de Líderes Mundiales en Antalya los días 11 y 12 de noviembre.

A más de una década de la adopción del Acuerdo de París, Antalya tendrá así el desafío de responder a una pregunta cada vez más urgente: cómo acelerar la acción climática y convertir los acuerdos internacionales en cambios visibles en la economía y en los territorios.

La COP31 será, por tanto, mucho más que una nueva ronda diplomática. Durante doce días, financiación, energía, alimentación, biodiversidad, ciudades, adaptación y justicia climática volverán a cruzarse en una negociación cuyo resultado tendrá implicaciones mucho más allá de las salas de conferencias.

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