
La calidad de la atención sanitaria también empieza por cuestiones tan elementales como disponer de agua segura, poder lavarse las manos o utilizar un baño en condiciones adecuadas. Sin embargo, millones de personas siguen acudiendo a establecimientos de salud donde algunos de estos servicios esenciales son insuficientes.
Un nuevo informe elaborado conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF revela que únicamente el 40% de los establecimientos sanitarios del mundo dispone de servicios básicos de saneamiento, una de las principales carencias detectadas en las condiciones necesarias para proporcionar una atención segura y de calidad.
El estudio presenta, por primera vez, estimaciones mundiales sobre las cinco áreas consideradas fundamentales en los centros sanitarios: agua, saneamiento, higiene de manos, limpieza ambiental y gestión de residuos.
Los datos correspondientes a 2025 muestran importantes diferencias entre ellas. Mientras que el 85% de los establecimientos cuenta con un servicio básico de agua, el 72% alcanza las condiciones mínimas de higiene y el 71% dispone de una gestión básica de los residuos sanitarios. La situación empeora cuando se analiza la limpieza ambiental, presente en condiciones básicas en el 59% de los centros, y especialmente el saneamiento, donde la cobertura cae hasta el 40%.
Según recoge el informe de la OMS y UNICEF, estas cifras muestran que el desafío no consiste únicamente en construir infraestructuras, sino también en garantizar que puedan utilizarse de manera segura y continuada.
Uno de los aspectos que explica la baja cobertura de saneamiento es precisamente la exigencia de los estándares utilizados. Para considerar que un establecimiento dispone de un servicio básico no basta con que tenga un inodoro.
Los baños deben estar mejorados y ser utilizables. Además, tiene que existir al menos uno destinado al personal sanitario, instalaciones diferenciadas por sexo que permitan gestionar adecuadamente la higiene menstrual y, como mínimo, un baño accesible para personas con movilidad reducida.
Esta distinción resulta fundamental para interpretar los datos. Aunque solo cuatro de cada diez centros alcanzan el nivel básico de saneamiento, eso no significa que el resto no tenga ningún baño. A escala mundial, el 89% de los establecimientos dispone de algún tipo de instalación sanitaria y el 85% cuenta con inodoros utilizables.
La brecha aparece al evaluar su seguridad, accesibilidad y capacidad para responder a las distintas necesidades de quienes los utilizan. Solo aproximadamente la mitad de los centros dispone de baños separados por sexo, instalaciones accesibles o espacios apropiados para la gestión de la higiene menstrual.
“Un inodoro no es suficiente si es inseguro, inaccesible o no responde a las necesidades de las mujeres, las niñas y las personas con discapacidad”, advirtió Evariste Kouassi Komlan, director de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF. El responsable señaló que estas deficiencias pueden tener consecuencias especialmente graves para las mujeres durante el parto, los recién nacidos y los niños pequeños.
Las deficiencias tampoco terminan en los baños. La limpieza ambiental continúa siendo uno de los grandes retos de los sistemas sanitarios. Para alcanzar el estándar básico, los centros deben disponer tanto de protocolos específicos como de profesionales capacitados para aplicarlos.
En 2025, únicamente el 59% de los establecimientos sanitarios cumplía ambos requisitos, mientras que un 18% carecía de los dos. Estos últimos centros prestan servicio a una población estimada de alrededor de 1.500 millones de personas.
La situación es todavía más preocupante en los países menos adelantados, donde solo el 24% de los establecimientos de salud alcanza el nivel básico de limpieza ambiental.
Mantener correctamente higienizados espacios como habitaciones, salas, quirófanos, zonas de examen y tratamiento o baños constituye una medida esencial para prevenir y controlar infecciones. Los entornos contaminados pueden favorecer las infecciones adquiridas durante la atención sanitaria y contribuir también a la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.
Bruce Gordon, responsable de Agua, Saneamiento y Salud de la OMS, destacó que, aunque los resultados reflejan progresos, siguen existiendo importantes deficiencias en los pilares básicos de una atención segura y de calidad. En este sentido, defendió que el acceso fiable al agua y al saneamiento, la higiene de manos, la limpieza efectiva y una gestión segura de los residuos formen parte de la planificación, financiación y seguimiento de los sistemas sanitarios.
Desde 2015 se han producido mejoras en el acceso al agua, la higiene y la gestión de residuos en los establecimientos sanitarios. De acuerdo con el informe, los mayores progresos se han registrado precisamente en los servicios relacionados con la higiene. Pero las brechas continúan siendo considerables. Aproximadamente uno de cada diez centros de salud todavía no dispone de ningún servicio de agua, y una proporción similar carece completamente de servicios de saneamiento.
También se han producido avances en la capacidad de los países para conocer y evaluar la situación. En 2025, 39 países disponían de información suficiente para calcular los cinco indicadores básicos, frente a los 29 contabilizados en la evaluación anterior.
Pese a esta mejora, la OMS y UNICEF advierten de que siguen existiendo importantes lagunas de información. La falta de datos impide, entre otras cuestiones, establecer todavía tendencias mundiales a lo largo del tiempo en ámbitos como el saneamiento y la limpieza ambiental.
Para ambos organismos, la respuesta requiere superar una visión centrada exclusivamente en contabilizar infraestructuras. Los gobiernos deben evaluar también si los servicios permanecen operativos, son seguros y accesibles, se mantienen limpios y responden de manera efectiva a las necesidades de pacientes y trabajadores sanitarios.
El informe llega, además, después de que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobara en mayo una resolución que reclama fortalecer los estándares nacionales, establecer sistemas periódicos de seguimiento y desarrollar planes financiados destinados a garantizar servicios sostenibles y resilientes de agua, saneamiento, higiene, gestión de residuos y electricidad en los establecimientos sanitarios.
Garantizar estas condiciones no es únicamente una cuestión de infraestructuras. Según subrayan la OMS y UNICEF, constituye una pieza indispensable tanto para avanzar en los objetivos mundiales relacionados con el agua y el saneamiento como para hacer efectivo el acceso universal a una atención sanitaria segura y de calidad.