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La expansión de la inteligencia artificial está reabriendo el debate sobre su impacto social. Según una recopilación de estudios difundida por la organización ONU Mujeres, estas tecnologías pueden reforzar estereotipos, aumentar la violencia digital contra mujeres y niñas y agravar las brechas laborales existentes si su desarrollo y regulación no integran la igualdad de género desde el inicio.
La inteligencia artificial amenaza con ampliar las desigualdades de género

La creciente incorporación de herramientas de inteligencia artificial en ámbitos como la comunicación, la publicidad, los servicios digitales o la gestión empresarial plantea importantes desafíos en materia de igualdad. Así lo advierte ONU Mujeres en un informe que reúne investigaciones recientes sobre los riesgos que estas tecnologías pueden representar para los derechos de las mujeres.

La publicación llega antes de dos citas internacionales centradas en la gobernanza de la inteligencia artificial que se celebrarán en julio en la ciudad de Ginebra, y pone el foco en la necesidad de garantizar que el desarrollo tecnológico no reproduzca discriminaciones ya presentes en la sociedad.

Sistemas entrenados con prejuicios existentes

Según los estudios recopilados por ONU Mujeres, una parte significativa de los sistemas de inteligencia artificial analizados presenta sesgos relacionados con el género. En muchos casos, estas herramientas continúan asociando a las mujeres con tareas domésticas, cuidados y responsabilidades familiares, mientras que vinculan a los hombres con posiciones de liderazgo, negocios o desarrollo profesional.

La organización subraya que el problema no radica en que la inteligencia artificial genere nuevos prejuicios de forma autónoma, sino en que aprende a partir de grandes volúmenes de datos que reflejan desigualdades históricas. Como consecuencia, puede reproducir y amplificar esos patrones a una velocidad y escala sin precedentes.

Esta situación resulta especialmente relevante en un momento en el que los modelos generativos se utilizan cada vez más para crear campañas publicitarias, contenidos digitales, imágenes o materiales de comunicación que llegan a millones de personas.

Poca presencia femenina en la toma de decisiones

La investigación también pone de relieve la escasa participación de las mujeres en el ecosistema global de la inteligencia artificial. Según recoge ONU Mujeres, apenas representan una parte minoritaria de la fuerza laboral vinculada a este sector.

Esta infrarrepresentación limita su capacidad para influir en decisiones clave relacionadas con el diseño, entrenamiento, implementación y supervisión de sistemas tecnológicos que tendrán un impacto creciente en la vida cotidiana, el empleo y el acceso a oportunidades.

La brecha también se refleja en las estrategias públicas. De acuerdo con los datos analizados por la agencia de Naciones Unidas, solo una minoría de países incorpora de forma explícita la perspectiva de género en sus políticas nacionales sobre inteligencia artificial.

Nuevas formas de violencia digital

Otro de los ámbitos que genera mayor preocupación es el aumento de la violencia digital facilitada por estas tecnologías.

Según informa ONU Mujeres, mujeres defensoras de derechos humanos, periodistas y activistas denuncian cada vez más situaciones de acoso impulsadas por herramientas de inteligencia artificial. Entre ellas destacan la difusión no consentida de imágenes personales, la creación de contenidos manipulados y la utilización de deepfakes, archivos falsificados que simulan situaciones que nunca ocurrieron.

La organización alerta de que estas prácticas pueden utilizarse para desacreditar a mujeres con presencia pública, dañar su reputación o limitar su participación en espacios de debate y decisión.

Un impacto desigual en el mercado laboral

La transformación del empleo impulsada por la inteligencia artificial tampoco afectará de la misma manera a toda la población. Según la recopilación de estudios presentada por ONU Mujeres, las mujeres ocupan con mayor frecuencia puestos que presentan un elevado riesgo de automatización, especialmente fuera del sector tecnológico.

La entidad advierte de que estas vulnerabilidades pueden intensificarse cuando se combinan con otros factores de discriminación, como la situación económica, la discapacidad, el origen étnico o el lugar de residencia.

Por ello, la agencia reclama que mujeres y niñas participen activamente en todas las fases del desarrollo de la inteligencia artificial, desde la investigación y el diseño hasta la regulación y la gobernanza de estas herramientas.

Pese a los riesgos identificados, ONU Mujeres destaca que la inteligencia artificial también puede convertirse en una aliada para promover sociedades más inclusivas, mejorar la accesibilidad o detectar sesgos discriminatorios. No obstante, su contribución dependerá de las decisiones que adopten gobiernos, empresas y desarrolladores para garantizar que la innovación tecnológica avance de la mano de los derechos humanos y la igualdad.

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