
La inteligencia artificial se ha consolidado como uno de los grandes ejes de transformación económica y geopolítica a escala global. Así quedó reflejado durante la III edición del Forbes Artificial Intelligence Summit, celebrada en Madrid, donde expertos, instituciones y compañías analizaron el impacto creciente de estas tecnologías sobre el empleo, las infraestructuras, la energía y la competitividad europea.
Según explicó Forbes España durante el encuentro, la expansión de la IA está obligando a Europa a acelerar decisiones estratégicas vinculadas a la soberanía tecnológica, el desarrollo de infraestructuras propias y la reducción de la dependencia de Estados Unidos y China en ámbitos como los datos, la computación o los modelos de inteligencia artificial.
Uno de los mensajes más contundentes de la jornada fue el de Mila Milosevich, investigadora principal del Real Instituto Elcano, quien advirtió sobre el retraso europeo en esta carrera tecnológica. “Europa ha despertado pero no se ha levantado de la cama”, señaló durante uno de los debates centrados en el posicionamiento europeo frente a las grandes potencias tecnológicas.
En la misma línea, Alberto Gago Fernández, director general de la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (AESIA), defendió la necesidad de impulsar un modelo europeo basado en la regulación, la confianza y los valores democráticos. “Liderar con valores es la carrera en la que queremos participar”, afirmó durante su intervención.
Uno de los grandes focos del encuentro fue el impacto energético asociado al crecimiento de la inteligencia artificial y al aumento de los centros de datos. Representantes de empresas y entidades como Endesa, Barcelona Supercomputing Center, INECO o Quside alertaron sobre la presión creciente que estas tecnologías generan sobre las redes eléctricas y la capacidad computacional.
Albert Estapé, responsable de Soluciones Energéticas e Innovación de Endesa, explicó que Europa debe responder simultáneamente a varios desafíos: el auge de la inteligencia artificial, la expansión de las energías renovables y el desarrollo de proyectos vinculados al hidrógeno verde.
La preocupación social por esta cuestión también quedó reflejada en un estudio de Sigma Dos para Forbes España citado durante la jornada, según el cual el 71,6% de la ciudadanía española afirma estar preocupada por el consumo energético y de recursos naturales asociado al desarrollo de la IA.
El impacto de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral y la organización empresarial fue otro de los temas centrales del summit. Directivos de compañías como Deloitte, Visa, Orange Empresas, NTT DATA, Seidor, Verisure, Logicalis o Moeve coincidieron en que estas herramientas ya están modificando la toma de decisiones, la relación con los clientes y los procesos internos de las organizaciones.
Desde Seidor, Rubén Almaraz destacó que el principal desafío actual pasa por la adaptación y la gobernanza de tecnologías que evolucionan a gran velocidad. Por su parte, Patricia Extremera, responsable de Desarrollo, Tecnología y Servicios Digitales de Moeve, puso el foco en la necesidad de reforzar la formación y el talento para afrontar esta transición tecnológica. “Esto sin las personas sería imposible”, aseguró.
La educación y el pensamiento crítico también formaron parte de las reflexiones finales del encuentro. Javier Camacho, vicedecano de Empresa y Business Analytics de la Universidad Europea, alertó de que la IA ya está cambiando la forma en que estudiantes y profesionales acceden al conocimiento y elaboran contenidos, lo que obliga a fortalecer competencias relacionadas con el análisis crítico y la verificación de la información.
El foro concluyó con una idea compartida entre empresas e instituciones: la inteligencia artificial ya forma parte de las decisiones estratégicas del presente y Europa deberá encontrar el equilibrio entre competitividad, sostenibilidad y autonomía tecnológica para afrontar esta nueva etapa.