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La cartera asociada a las emisiones verdes de BBVA alcanzó los 5.666 millones de euros al cierre de 2025. Las energías renovables concentraron el 64% de los fondos asignados, mientras que la entidad reforzó la financiación de proyectos de eficiencia energética, edificios de bajas emisiones, movilidad limpia, gestión del agua y captura de carbono.
BBVA eleva el impacto de sus bonos verdes: 2,9 millones de toneladas de CO₂ evitadas en 2025

BBVA cerró 2025 con 20 bonos verdes en circulación por un importe equivalente a 5.666 millones de euros y una cartera de proyectos cuyo impacto ambiental se tradujo en una estimación de 2,9 millones de toneladas de CO₂ evitadas durante el ejercicio. La cifra supone un incremento del 51% respecto al año anterior.

Así se desprende del Green Bonds Report 2025 publicado por BBVA, en el que la entidad detalla tanto el destino de los recursos captados mediante estas emisiones como los resultados ambientales atribuidos a los proyectos financiados.

La generación renovable vuelve a ocupar un lugar central. Según informa BBVA, los proyectos incluidos en su cartera produjeron de forma estimada cerca de 11,5 millones de MWh de energía renovable durante el año, un volumen que la entidad equipara aproximadamente con el consumo energético anual de 3,2 millones de hogares europeos.

Las renovables concentran casi dos tercios de la financiación

De los recursos asignados, 3.652 millones de euros —el 64% del total— se dirigieron a energías renovables. Esta partida comprende 287 préstamos relacionados con 58 proyectos distribuidos en nueve países de Europa, América y Asia, cerca de la mitad de ellos localizados en Estados Unidos.

Las actuaciones financiadas incluyen instalaciones eólicas y fotovoltaicas, así como sistemas de almacenamiento energético, entre otras tecnologías. En conjunto, BBVA estima que estos proyectos generan anualmente los citados 11,5 millones de MWh de electricidad renovable y permiten evitar alrededor de 2,9 millones de toneladas de CO₂ cada año.

La eficiencia energética constituye el segundo gran ámbito de la cartera. La entidad asignó 815 millones de euros, equivalentes al 14% del total, con especial presencia de la financiación destinada a centros de datos más eficientes.

Estas infraestructuras cobran especial relevancia ante el crecimiento de los servicios digitales y de la inteligencia artificial, actividades que plantean nuevos desafíos relacionados con el consumo de energía. De acuerdo con la información publicada por BBVA, los centros financiados están concebidos para utilizar menos energía que instalaciones convencionales sin reducir la capacidad y fiabilidad requeridas para servicios digitales críticos.

Edificios eficientes y movilidad de bajas emisiones

La edificación recibió cerca de 605 millones de euros, el 11% de la cartera. Los recursos se destinaron a la construcción y financiación de inmuebles de bajas emisiones, entre ellos hipotecas para viviendas con elevada eficiencia energética en España y edificios no residenciales que cumplen determinados criterios de eficiencia o disponen de certificaciones ambientales reconocidas.

Otros 500 millones de euros se canalizaron hacia transporte limpio. La financiación abarca infraestructuras ferroviarias, vehículos de bajas emisiones y puntos de recarga eléctrica. Dentro de esta categoría, la cartera contabiliza 6.285 vehículos de bajas emisiones y 48 estaciones de recarga.

La diversificación de las inversiones verdes también alcanza ámbitos en los que la descarbonización presenta mayores dificultades. BBVA asignó cerca de 50 millones de euros a un proyecto en Reino Unido relacionado con el transporte y la gestión de CO₂ capturado mediante tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono, conocidas por las siglas CCUS.

El impacto atribuible a la financiación aportada por la entidad se estima en más de 181.000 toneladas anuales de CO₂ capturadas y almacenadas permanentemente o reutilizadas con un balance negativo de emisiones.

El agua entra en el foco de la financiación verde

La gestión de los recursos hídricos constituye otra de las líneas recogidas en el informe. En el desierto de Atacama, en Chile, BBVA ha asignado 44 millones de euros a un proyecto situado en una zona sometida a un elevado estrés hídrico.

Los fondos están vinculados a la rehabilitación de una conducción existente y a la construcción de una nueva infraestructura destinada a transportar agua de mar hasta dos minas de cobre. El objetivo es reducir de manera significativa la utilización de agua dulce en una actividad caracterizada por su elevada demanda de recursos hídricos.

Los resultados del informe se enmarcan en la estrategia de BBVA de acompañar a sus clientes en la transición hacia actividades con menores emisiones. Después de superar su anterior meta, el banco se ha fijado el objetivo de canalizar 700.000 millones de euros en negocio sostenible entre 2025 y 2029.

De la financiación verde a la COP31

La estrategia climática de la entidad tendrá también presencia en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. BBVA anunció el pasado 27 de julio su participación como Global Banking Partner de la COP31, que tendrá lugar entre el 9 y el 20 de noviembre en Antalya, Turquía.

Según explicó la entidad al comunicar la alianza, su participación contempla la colaboración con la Presidencia de la COP31 y Naciones Unidas con el propósito de impulsar la financiación de la transición energética y favorecer la puesta en marcha de soluciones orientadas hacia una economía con menores emisiones de carbono.

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