
La expansión acelerada de la inteligencia artificial vuelve a situar en primer plano el debate sobre quién controla esta tecnología y cuáles deben ser sus límites. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha pedido a la comunidad internacional una respuesta coordinada que permita garantizar que su desarrollo permanezca sometido a principios democráticos y al respeto de los derechos fundamentales.
Durante su intervención ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Türk advirtió de que la ausencia de reglas obligatorias, controles independientes y fronteras claramente definidas podría desembocar en sistemas demasiado poderosos incluso para quienes los han desarrollado.
Según recoge Naciones Unidas, el responsable de derechos humanos planteó la posibilidad de que una IA llegue a escapar de los entornos diseñados para probarla o incluso trate de impedir que sus desarrolladores la desconecten. Ante estos riesgos, reclamó un esfuerzo generalizado para establecer garantías sólidas de seguridad antes de que resulte demasiado tarde.
La preocupación de Türk no se limita al funcionamiento técnico de la inteligencia artificial. El Alto Comisionado también puso el foco en la concentración de poder asociada al desarrollo de estas tecnologías y en las enormes cantidades de información que las sustentan.
Türk advirtió de que “un puñado de hombres” dispone actualmente de un poder prácticamente ilimitado sobre la IA. Por ello, instó tanto a los países que albergan estas tecnologías como a los actores que forman parte de sus cadenas de suministro a colaborar para establecer límites y reforzar la verificación independiente y la cooperación en materia de seguridad dentro del propio sector.
La cuestión, sostuvo, afecta directamente a ámbitos como el empleo, la democracia y el medio ambiente. Frente a este escenario, defendió una inteligencia artificial al servicio de las personas y no a la inversa, con los derechos humanos como criterio fundamental para orientar su evolución.
Uno de los puntos que mayor inquietud genera para Naciones Unidas es la incorporación de la inteligencia artificial al ámbito militar. Türk manifestó estar “horrorizado” ante las informaciones sobre drones completamente autónomos que habrían sido utilizados por Rusia y provocado la muerte de tres ciudadanos ucranianos el pasado mes. De acuerdo con los informes mencionados por el Alto Comisionado, Ucrania también ha realizado pruebas con este tipo de armamento.
Ante esta situación, Türk se sumó a las peticiones internacionales para prohibir urgentemente las armas capaces de quitar una vida sin intervención humana.
La advertencia llega mientras la guerra en Ucrania entra en su quinto año y continúa aumentando el impacto sobre la población civil y las infraestructuras energéticas críticas. El Alto Comisionado recordó asimismo que también se han registrado personas muertas y heridas en territorio ruso.
El debate sobre la inteligencia artificial formó parte de una intervención más amplia sobre el deterioro de la seguridad internacional y el debilitamiento del respeto al derecho internacional.
Actualmente existen más de 60 conflictos armados en los que participa al menos un Estado, una cifra que, según la información difundida por Naciones Unidas, no se registraba desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Türk expresó además su alarma ante la renovación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y sus consecuencias tanto geopolíticas como económicas. También llamó la atención sobre el coste humano de esta escalada y mencionó, entre otros episodios, un ataque contra una boda en la provincia iraní de Hormozgan.